Este libro es una ventana abierta, por ella entra y sale la palabra de las mujeres, de las madres que alumbran nueva vida, también de sus compañer@s, de las parteras y de l@s profesionales que acompañan esa búsqueda que da sustento a la elección de cómo parir y cómo criar.
París es, en el orden social, lo que el Vesubio es en el orden geográfico: una mole amenazante y peligrosa, un foco siempre activo de revolución.
El cólera llegó del este. En la primavera de 1831, ya se había extendido por San Petersburgo y Polonia; en agosto estaba en Berlín; en septiembre, en Viena. En febrero de 1832, la plaga asomaba por Londres; era sólo cuestión de días que la misma se declarara en París.