Jacopo Carrucci (1494-1557), conocido como Pontormo, forzando el contraste entre idea y naturaleza, invención e imitación, abstracción y materia, fue el primer pintor manierista, Persiguió ese contraste hasta enloquecer, en un tormento igualado sólo por la grandeza de su arte.
La Europa del siglo XVII, profundamente escindida nacional y religiosamente, encontró en la “filosofía” un fuerte impulso optimista que le hizo pretender vivir la instauración de una nueva era llena de luces, certezas y prosperidad, a tal punto que la idea de estar viviendo en “el mejor de los mu