No fue una corriente literaria, sino más bien un movimiento de las cosas, una tendencia de lo real. La reunión tácita de una generación de novelistas tan dispares fue aquel sustrato común, impersonal: la experimentación de nuevas formas de escritura.
El acto de hacer una pregunta parece muy fácil, algo que no encierra ningún misterio: en general, son los que no saben los que preguntan.
Con gran soltura, lucidez crítica y sentido del humor, el reconocido filósofo Gerald A. Cohen defiende en este libro la necesidad de superar el carácter depredador de las sociedades de mercado.
Después de mucho tiempo, tras haber irrigado la literatura, la vanguardia del espectáculo, la fotografía y otros meandros de la industria cultural, el porno tuvo el rol de sorprender el escenario, de fustigar la moral pública instituida y de criticar el buen gusto en nombre del placer y del cuerp