La Cifra es una editorial mexicana. No somos independientes porque dependemos de instituciones, grupos creativos y gente de buena voluntad para seguir adelante. Hemos publicado libros en conjunto con embajadas, institutos culturales y artistas de todos lados. Hemos recibido apoyos y hemos apoyado la creatividad de otros tanto como hemos podido. Y en eso estamos ahora. Nuestro proyecto crece y busca nuevas formas de comunicar ideas, nos enfocamos en trabajos gráficos y literarios atrevidos y honestos, así como en trabajos académicos apasionados que introduzcan nuevos conceptos a la reflexión colectiva.
Jus nació, en la década de 1930, como una revista universitaria de temas jurídicos auspiciada por Manuel Gómez Morín, uno de los intelectuales más importantes de la historia reciente de México, fundador del Partido Acción Nacional. Esa originaria vinculación con el derecho explica su nombre: jus (o ius) es la palabra latina que designa, precisamente, el derecho objetivo: las normas. El interés que suscitó aquella revista animó a Gómez Morín a dar un paso más y fundar, a principios de los años cuarenta, una editorial que ya no se ocupara tan sólo de cuestiones de derecho, sino que diera espacio al pensamiento católico y a la historia observada desde una perspectiva crítica con la versión oficial. Ése fue, más o menos, el perfil de la editorial hasta principios de la década de los ochenta, cuando se convirtió en una editorial generalista; ésa es, también, la imagen que muchos lectores mexicanos conservan de Jus: una antigua editorial católica y de centro derecha. Sin embargo, ya a principios de la década de 1990, y de la mano de Gabriel Zaid, Jus experimentó una primera renovación: dada la evidente transformación de México, la editorial buscó abrirse como nunca antes al pensamiento occidental, aunque sin perder su raigambre católica. En esa época, las páginas de Jus acogieron a plumas tan notables como Lanza del Vasto y Flannery O’Connor, Esther Seligson, Jean Meyer y Miguel León Portilla. La nueva editorial Jus, de reciente arribo en España, quiere ofrecer su espacio a los grandes temas de la cultura mediante obras de calidad indiscutible y cuidadosamente editadas; quiere intervenir en los debates de nuestra época aportando una mirada americana, pero sin romper los lazos que nos unen a la mejor tradición occidental; quiere, en definitiva, ser un instrumento útil en la interminable tarea de comprendernos mejor.
Todo parecía indicar que no era un buen momento para lanzar otra maldita editorial… ¿Seguro? En Malpaso sostenemos –y queremos creer– que las crisis son oportunidades para innovar, aprender, crecer y dar, también, un mal paso o, para el caso, los que hagan falta… Quiérese huir, claro está, de la grandilocuencia al uso y también de los pronunciamientos de corte castrense que acompañan al nacimiento de estas delirantes iniciativas. Mas ¿qué sería de este oficio si no estuviera su historia trufada por la convulsa épica de los grandes desaciertos comerciales y los estrepitosos fracasos con los que ha ido forjándose la epopeya gremial de los caídos por la pulpa y por su ego? Pero hasta ahí: no sólo de cataclismos vive el libro, y por ello aspiramos –y muy decididos estamos– a llegar a un amplísimo espectro de libreros y lectores… con renovada energía y el omnipresente recuerdo de las lecciones aprendidas en encarnaciones anteriores. No se equivoquen: más locochones y chingones que nunca, pero dando un mal paso firme… ¡con todas las de ley! Y, si necesario fuera, con unas pocas también…
De entre las muchas respuestas que se nos ocurren y que cualquier lector habitual nos podría dar, la que más nos gusta sin ninguna duda, es que la pasión por la literatura y los libros nace por nuestra necesidad de vivir otras vidas, de soñar y de sentir como nuestras, peligrosas aventuras en paraísos remotos a los que solo los libros y nuestra imaginación nos llevarían. Con más de cuarenta años de experiencia en el mundo del libro, hemos creado Quaterni, una editorial independiente cuya intención es rescatar del olvido algunos de los títulos más leídos de la literatura universal y dar cabida a nuevos autores que tienen cosas interesantes que contar. Buscamos lectores que quieran divertirse con cada libro, que huyan de modas pasajeras y que por encima de todo, piensen que la literatura es una forma de ocio tan importante como el cine y la televisión. Quaterni, libros para vivir otras vidas, para soñar…
Misión: El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) investiga, conserva y difunde el patrimonio arqueológico, antropológico, histórico y paleontológico de la nación con el fin de fortalecer la identidad y memoria de la sociedad que lo detenta. Visión: El INAH tiene plena facultad normativa y rectora en la protección y conservación del patrimonio cultural tangible e intangible, y se encuentra a la vanguardia gracias a su nivel de excelencia en investigación y en la formación de profesionales en el ámbito de su competencia. Sus actividades tienen alto impacto social, pues junto con los diferentes niveles de gobierno y sociedad participa en la toma de decisiones para la conservación y conocimiento del patrimonio, y de la memoria nacional. El Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH, es el organismo del gobierno federal fundado en 1939, para garantizar la investigación, Definiciones técnicas , protección y difusión del patrimonio prehistórico, arqueológico, antropológico, histórico y paleontológico de México. Su creación ha sido fundamental para preservar nuestro patrimonio cultural. Actualmente, el INAH realiza sus funciones a través de una estructura que se compone de una Secretaría Técnica, responsable de supervisar la realización de sus labores sustantivas, cuyas tareas se llevan a cabo por medio de las siete coordinaciones nacionales y los 31 centros regionales distribuidos en los estados de la República. Este organismo es responsable de más de 110 mil monumentos históricos, construidos entre los siglos XVI y XIX, y 29 mil zonas arqueológicas registradas en todo el país, aunque se calcula que debe de haber 200 mil sitios con vestigios arqueológicos de estas últimas, 181 están abiertas al público. Asimismo, tiene a su cargo una red de 120 museos en el territorio nacional divididos en categorías, obedeciendo a la amplitud y calidad de sus colecciones, su situación geográfica y el número de sus visitantes. Hay museos nacionales, regionales, locales, de sitio, comunitarios y metropolitanos. Sus exposiciones permanentes dan cuenta del devenir histórico de México y muchas de las piezas que éstos resguardan también han formado parte de exposiciones nacionales e internacionales de carácter temporal sobre diversos temas. Tarea fundamental es la Investigación académica, para lo cual colaboran más de 800 académicos en las áreas de historia, antropología social, arqueología, lingüística, etnohistoria, etnología, antropología física, arquitectura, conservación del patrimonio y restauración. Las labores académicas y de investigación, además, se complementan con la formación de profesionales en las escuelas superiores del Instituto, como son: la Escuela Nacional de Antropología e Historia, con sede en la Ciudad de México, y la Escuela de Antropología del Norte de México, en Chihuahua, así como la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete, ubicada en la capital de la República. El INAH, por otra parte, integra un conjunto de acervos documentales, como en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, que reúne la mayor colección de publicaciones de carácter histórico y antropológico en México, además de que ahí se resguardan fondos documentales y códices de importancia histórica. También se encuentra el Sistema Nacional de Fototecas, compuesto por 17 centros que se distribuyen en la República (el más importante se localiza en la ciudad de Pachuca, Hidalgo) y que en conjunto custodian una verdadera riqueza iconográfica; la Fonoteca, la cual está dedicada al registro y la conservación de testimonios de tradición musical, y la Cinemateca, que existe con la finalidad de preservar la memoria fílmica tanto nacional como mundial y promover la cultura cinematográfica de México. Las actividades de difusión sobre nuestro patrimonio se realizan no sólo con un vasto programa de publicaciones periódicas, sino también a través de la producción de fonogramas y videogramas, además de comunicados para los medios informativos y diversos recursos multimedia . Existe también un programa permanente de paseos virtuales para recorrer a distancia zonas arqueológicas, museos y exposiciones. Actividades como la excavación y apertura al público de zonas arqueológicas o el rescate y restauración de monumentos históricos son, para esta Institución, tan importantes como los servicios de registro de los monumentos históricos y piezas arqueológicas que están al cuidado de particulares; los servicios educativos de los museos, la organización de paseos culturales y la reproducción de piezas arqueológicas o históricas con las que se busca evitar el saqueo.
Libros de Antropología, Historia, Sociología, Psicología, Educación y obras de interés general, etc.