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Doctora en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesora de Periodismo de Investigación en la Universidad de Zaragoza. Coordinadora de los librosPeriodismo literario. Naturaleza, antecedentes, paradigmas y perspectivas (2010), de la antología Artículo femenino singular. Diez mujeres esenciales en la historia del articulismo español (2011) y del libro Crónica y Mirada(2013).

Javier Valenzuela se crio en la sede de un diario granadino, sito en la calle Oficios, del que su padrino era director y su padre reportero. Comenzó a publicar en la revista libertaria Ajoblanco y en Diario de Valencia y en 1983 se incorporó como cronista de sucesos a la redacción madrileña de El País. Ha trabajado en ese periódico treinta años y allí ha sido corresponsal permanente en Beirut, Rabat, París y Washington, y director adjunto. Ahora Valenzuela es director de tintaLibre, mensual dedicado a la crónica y el reportaje, y autor del blog Crónica Negra. Este es su octavo libro publicado. Sigue pensando que el periodismo es un oficio, uno de los mejores.

José Antonio Gutiérrez (Bilbao, 1968) es Consejero Técnico en materia de Seguridad. Su vocación por el estudio de diversos conflictos armados le ha llevado a colaborar en diferentes proyectos universitarios y formativos en materia de terrorismo. Aficionado a la buena mesa y a los puros habanos, sueña con ganar junto a su familia el concurso de tortilla de patatas de San Sebastián. No solo lo cree, sino que además presume de que el tiempo de paz ha llegado al País Vasco.

Periodista. Virgo. 1978. De chico, fue el hermanito solitario al que sus cuatro hermanas mayores echaban de la habitación cuando tenían que discutir cosas de mujeres. Desde entonces, padece una insufrible curiosidad por saber lo que ocurre con las damas cuando cierran la puerta para apartarse del mundo o cuando bajan la voz para intercambiar entre ellas secretos al oído. ¿Qué dicen? ¿Qué piensan? ¿Qué demonios son las «cosas de mujeres»? Además de atender a estas interrogantes, es socio de la editorial Cometa y, en sus ratos libres, prepara su próximo libro de crónicas. Sus historias se han publicado en revistas y antologías de América Latina y Europa. Vive en Lima con dos elegantes gatos amarillos.

En la prosa de Pla hay sabor a tabaco negro y a picón, pero hay también un aura de todos los mares del mundo. No le gustaba Madrid, pero tampoco mucho Barcelona. Era un esnob con boina, que es lo último que se pondría un esnob. Pla no es novelista ni dramaturgo ni poeta, ni le preocupa serlo. Sencillamente escribe lo que se le va ocurriendo, porque sabe que las cosas ocurren en la escritura.

Luc Sante (EE.UU., 1954) es uno de los observadores más brillantes de la cultura contemporánea. Su prosa, delicada y tensa al mismo tiempo, apresa pequeñas escenas y nos devuelve un fresco completo de nuestra época, ya sea a través de libros viejos o de estrellas del hip-hop. No es extraño, pues, que el New Yorker dijera de él: “Es uno de los pocos maestros en vida de la lengua americana, y también un historiador y filósofo singular de la experiencia estadounidense”. Del mismo modo, su libro Mata a tus ídolos fue uno de los seleccionados por el director de cine Jim Jarmusch con motivo de los debates literarios que organizó en el Festival ATP de Nueva York. Ha escrito también Low Life, Evidence, The Factory of Facts, Folk Photography, colabora frecuentemente con The New York Review of Books y enseña historia de la fotografía en el Bard College.

Pablo Pardo (Oviedo, 1969) es corresponsal del diario El Mundo en Washington desde 2003, en cuya versión digital mantiene el blog Espíritus animales. Ha colaborado esporádicamente con The Weekly Standard, BBC y The Miami Herald, y en los think tanks New America Foundation de Washington y Social Market Foundation de Londres. Tiene el título de Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Johns Hopkins. Aparte del periodismo le queda poco tiempo libre, que suele utilizar en leer más periódicos, blogs y revistas —y, a veces, incluso a Borges—, escuchar a Roger Waters y a Pink Floyd, jugar al ajedrez contra el ordenador y, si las cosas van muy bien, irse a África.