Nacido en Londres en 1923, John Mortimer fue hijo de un abogado que, a pesar de quedarse ciego, siguió vistiendo la toga durante años.
Estudió leyes en Oxford y se convirtió en uno de los más grandes defensores de la libertad de expresión, entre cuyos clientes figuraban la actriz porno Linda Lovelace y el grupo punk The Sex Pistols. En 1975, la creación del carismático personaje de Horace Rumpole, basado en la figura de su padre, le consagró como uno de los más corrosivos escritores de su tiempo. Llevó a la pequeña pantalla Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh. Aficionado a la buena vida, «un socialista del champán», se casó en primeras y breves nupcias con la novelista Penelope Mortimer, que hizo de su tormentoso matrimonio el tema de la magnífica El devorador de calabazas. Padre de ocho hijos, infatigable enemigo de Margaret Thatcher, es autor de las célebres Rapstone Chronicles, formadas por Un paraíso inalcanzable (1985), El regreso de Titmuss (1990), ambas publicadas por Libros del Asteroide y The Sound of Trumpets (1998). John Mortimer recibió en 1997 el título de sir a instancias del Gobierno de Blair, un político a quien apoyó fervientemente y llegó a odiar. Murió en 2009 en su casa de The Chilterns, después de una larga enfermedad.
Melvin Barry Hines, FRSL (30 de junio de 1939 - 18 de marzo de 2016) fue un autor, dramaturgo, guionista y futbolista aficionado inglés. Sus novelas y guiones exploran las luchas políticas y económicas de la clase trabajadora del norte de Inglaterra, particularmente en su West Riding / South Yorkshire natal.
Es mejor conocido por la novela A Kestrel for a Knave (1968), que ayudó a adaptar para la película de Ken Loach Kes (1969). Colaboró con Loach en adaptaciones de sus novelas Looks and Smiles y The Gamekeeper, y el drama televisivo de dos partes de 1977 The Price of Coal.
También escribió la película de televisión Threads, que describe el impacto de una guerra nuclear en Sheffield.
Dame Beryl Margaret Bainbridge, DBE (Liverpool, 21 de noviembre de 1932 - 2 de julio de 2010) fue una novelista inglesa.
Es autora de dieciocho novelas, dos libros de viajes, dos ensayos, dos volúmenes de relatos y cinco obras para teatro y televisión. Fue nominada en cinco ocasiones al premio Booker, y en 2011 le otogaron el premio póstumo por su labor literaria. En 2008 The Times la incluyó en la lista de “Los 50 escritores más importantes desde 1945”. The Guardian la calificó como "un tesoro nacional".
William Grill es una de las estrellas emergentes de la escena del libro ilustrado británico de los últimos años. Graduado en la Falmouth University, se ha hecho merecedor, pese a su juventud, de diversos premios y distinciones.
Ha participado en la prestigiosa revista Nobrow, ha trabajado para Harrods y varias ilustraciones suyas han aparecido en periódicos como el New York Times. A pesar de que El viaje de Shackleton es su primer libro publicado, le ha valido el reconocimiento unánime como uno de los mejores ilustradores jóvenes europeos.
Ha recibido numerosos premios, entre ellos la Medalla Kate Greenaway en 2015; el premio al mejor libro ilustrado en 2014 por la revista New York Times; el Best Children's Book en 2014; Wall Street Journal Best Children's Book en 2014, Brain Pickings; en 2015 el USBBY Outstanding International Book. Recientemente ha sido premiado con el Bologna Ragazzi Award en la categoría de No Ficción por Los lobos de Currumpaw.
Linda Bailey es autora de más de treinta libros para niños, como Carson cruza el Canadá o Siete piratas muertos.
Nació en 1948 en Winnipeg, Canadá. A los veinte años viajó por todo el mundo, principalmente en barco, y trabajó en Inglaterra y Australia. Después se trasladó a Vancouver, donde estudió en la University of British Columbia. Ha sido profesora de universidad, editora y agente de viajes, pero ha dedicado la mayor parte de su vida a la escritura. Ha publicado más de treinta y cinco libros infantiles, entre los que destaca la saga del perro Stanley, para la que se inspiró en su perrita Sophie. Como ella misma dice en su web, le encanta leer, escribir historias, viajar y comer, aunque no necesariamente en ese orden.
Wilhelm Busch es, con Goethe, Thomas Mann o Schiller, uno de los más conocidos y queridos autores de la literatura alemana. Busch, el mayor de siete hermanos, nació en Wiedensahl en 1832, en el seno de una familia de comerciantes. En 1852 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes.
Tras enfermar de tifus, en 1853, regresó a su hogar, y al recuperarse de la enfermedad empezó a coleccionar sagas, cuentos y canciones populares para ilustrarlas. Al año siguiente se mudó a Múnich, y se matriculó en la Academia de Bellas Artes. En 1859 empezó a colaborar con el periódico satírico Fliegende Blätter y con el Münchner Bilderbogen. Allí sería donde, en 1865, publicaría su obra más conocida, Max y Moritz, que se convirtió en un éxito inmediato que ha logrado llegar a la categoría de clásico popular y perenne best seller. Busch sufrió varios envenenamientos por nicotina durante su vida, pero no murió hasta 1908, de insuficiencia cardíaca. Está considerado por la crítica moderna como el «Abuelo de los Cómics».
Vasco Pratolini nació en Florencia en 1913, en el seno de una familia de pocos recursos. Su madre murió en 1918 y el niño tuvo que ir a vivir con sus abuelos ya que su padre estaba en la guerra.
A los doce años se trasladó a vivir a la Via del Corno, calle que se convertiría en el personaje principal de una de sus más famosas novelas, Crónicas de pobres amantes (1947). En su juventud trabajó como vendedor ambulante, como camarero y como tipógrafo. Casi autodidacta, entró en el mundo de las letras gracias a su relación con Elio Vittorini, quien le consiguió un puesto en el periódico Il Bargello. Ávido lector, aprovechó su confinamiento en un hospital (sufrió de tuberculosis) entre 1935 y 1937 para leer compulsivamente a Dante, Alessandro Manzoni, Jack London, Charles Dickens, Mario Pratesi y Federigo Tozzi. En 1938 fundó, junto a Alfonso Gatto, la revista Campo di Marte, que fue cerrada por el gobierno fascista nueve meses después. En 1939 se trasladó a Roma, donde trabajó en el Ministerio de Educación. En 1941 se casó y publicó su primer libro, El mantel verde. En 1943 participó en la resistencia italiana contra la ocupación alemana bajo la identidad de Rodolfo Casati, experiencia que relató en Mi corazón en Puente Milvio. Tras la liberación se instaló en Milán, donde trabajó como periodista en La Settimana. También dio clases en el Istituto d’Arte. Después de la guerra se mudó a Nápoles, donde desarrolló una intensa actividad periodística como corresponsal de los periódicos Milano Sera y Paese Sera. En 1951 se trasladó a Roma, donde formó parte del neorrealismo cinematográfico italiano. Escribió más de veinte guiones. Entre ellos, los de las películas Rocco y sus hermanos (junto a Suso Cecchi d’Amico), de Luchino Visconti, y Paisá, de Roberto Rossellini. En 1954 y 1961, el director Valerio Zurlini filmó sus novelas Crónica familiar y Las muchachas de Sanfrediano. En 1964 fue nominado al Oscar por su guion de Cuatro días en Nápoles, de Nanni Loy. Mauro Bolognini filmó en 1970 su novela Metello, con guion de Suso Cecchi d’Amico y música de Ennio Morricone. Entre sus obras más importantes se cuentan: Crónica familiar (1947), Crónicas de pobres amantes (1947), Las muchachas de Sanfrediano (1948) y Metello (1955), novela por la que obtuvo el Premio Viareggio. Junto a Alberto Moravia, Italo Calvino, Elio Vittorini y Cesare Pavese, fue uno de los iniciadores del neorrealismo italiano. Vasco Pratolini murió en Roma en enero de 1991, a los setenta y siete años.
Vive en Bristol. Ha trabajado para las prestigiosas editoriales Nowbrow, Art Review, Stripburger y London Review of Books, entre otras.
Su primer libro, «Birchfield Close», fue publicado en 2010, y nominado a varios premios Ignatz, los Oscar de los cómics. Por «Otoño», publicado en 2012, fue considerado Autor Revelación en la Feria del Cómic de Angoulême, un galardón que ya recibieron Daniel Clowes, Jacques Tardi, Art Spiegelman, Moebius o Will Eisner.
(Praga, 1989) estudió Diseño y Comunicación en la Pompeu Fabra de Barcelona. Lo que más le gusta de Japón son los pícnics, el karaoke borracho, los onigiris de konbini y los sonidos que hacen los japoneses.
Gudrun Pausewang es el pseudónimo literario tras el que se oculta la escritora alemana Gudrun Wilcke. Nacida en 1928 en un remoto enclave de Bohemia Oriental, en los Sudetes, fue la mayor de las cinco hijas de una familia humilde. Su padre, un agricultor que se llevó a toda su familia a vivir una vida alternativa en el campo, murió en la Segunda Guerra Mundial, cuando Gudrun Pausewang contaba tan solo quince años de edad. Pausewang realizó sus estudios en un Gymnasium femenino y, al terminar la guerra, se mudó junto con su familia a la República Federal Alemana, donde obtuvo el Abitur, que le permitiría acceder a la universidad. Estudio Pedagogía en Weilburg y trabajó como profesora de primaria y secundaria, profesión que ha ejercido durante toda su vida, hasta su jubilación. A partir de 1956, empezó a impartir clases en colegios alemanes de Chile, donde estuvo cinco años, y de Venezuela, donde pasó otros dos años y medio. En 1963 volvió a Alemania y estudió Lenguas Germánicas, y cuatro años más tarde regresó con su esposo Hermann Wilcke a Colombia, donde enseñó durante cinco años más en la Escuela Alemana de Barranquilla. Retornó en 1972 a Alemania con su hijo de dos años, y se jubiló como profesora en 1989. Sus primeras obras tenían como destinatario al público adulto, pero pronto empezaría a cultivar con idéntico éxito la literatura infantil y juvenil. En su obra, que consta de ochenta y seis novelas, destacan temáticas relacionadas con el Tercer Mundo y la protección del medio ambiente, la paz y la justicia social. Ha recibido varios premios nacionales por su novela La nube (1987), en la que, con el telón de fondo de la tragedia de Chernóbil, Gudrun Pausewang describe la dimensión de una catástrofe nuclear en Alemania. En 1988 recibió por esta obra el Premio Alemán de Literatura Juvenil. En 1999 le fue concedida la Medalla Alemana al Mérito, y en 2017 ha sido galardonada con el Premio Especial del Premio Alemán de Literatura Juvenil al trabajo de toda su vida.