Existe un enorme y extendido malestar en y con la democracia. Muchas de sus promesas han sido incumplidas y demasiadas expectativas se han desvanecido. No obstante, no se ha inventado un régimen político superior capaz de reemplazarlo.
En 1920, el gran vate del siglo xx, Rainer Maria Rilke, recibe la carta de una jovencísima aspirante a poeta llamada Anita Forrer. Sus versos no le gustan, y así se lo hace saber, pero en su misiva intuye una personalidad singular dotada de un coraje y un hambre vital poco comunes.