A principios del siglo XX, el vínculo de la Modernidad europea con el mundo antiguo sufrió una profunda transformación. El pensamiento histórico-crítico ofreció una nueva luz sobre la Antigüedad.
Toda concepción del amor traduce una cierta idea del hombre y del sentido de la vida. Por consiguiente, esforzarse por comprender las relaciones entre Espíritu y Eros equivale a interrogarse sobre las diversas nociones del yo en las grandes tradiciones culturales.