MEMORIA DE LOS POETAS DE LOS LAGOS conforma un singular apartado dentro de la prolífica producción de Thomas de Quincey (Manchester, 1785-Edimburgo, 1859), que tomada en su conjunto es una de las grandes autobiografías de la tradición inglesa.
Los diarios que componen este libro, tipeados por las noches con una máquina de escribir prestada que el autor debía devolver cada mañana, transcriben sus vivencias proféticas durante una estadía en el bohemio Greenwich Village de 1964: una sucesión de largas jornadas de errancia estimuladas por
Menús suculentos elaborados por grandes chefs y minutas históricas que ingirieron hombres ilustres, documentos costumbristas o anecdóticos que nos enseñan lo que comía el pueblo llano y la aristocracia, Franco en el Palacio del Pardo, el papa de viaje, los príncipes de Asturias al casarse o los p