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Autobiografía

Nace el 19 de agosto de 1900 en París, de padres parisinos, lo que da posesión a cierto aire eslavo. Liceo, Sorbona, Facultad de Derecho, Servicio Militar hasta finales de 1923, de allí la impresión de no haber vivido en serio más que pocos meses. No va ni al Tibet ni a Groenlandia, ni siquiera a América, pero los viajes que no tuvieron lugar en la superficie, trataron de hacerse en profundidad. Así puede jactarse de conocer bien ciertas calles, y sus hoteles, de día y de noche.

Horror de todos los esteticismos, ya se trate de Oxford o de los pantalones largos, del remordimiento en el cine al soslayo de sus decorados, de los negros y el jazz, de los bailes de gaitas o los pianos mecánicos, etc, quisiera encontrar para las futuras novelas personajes tan desnudos, tan vivos, como los cuchillos y tenedores que figuraban ser hombres y mujeres en las historias que se contaban de niño, destinadas a permanecer inéditas.
Comenzaba una investigación para su tesis de doctorado en letras sobre el Diderot novelista, cuando con Marcel Arland, Jacques Baron, Georges Limbour, Max Morise, Roger Vitrac, funda una revista, Aventure, que le vale el olvido del siglo XVII por el XX. Es entonces cuando conoce a Louis Aragon, André Breton, Paul Éluard, Philippe Soupault, Tristan Tzara, y un día, delante de un cuadro de Giorgio De Chirico, tiene al fin la visión de un mundo nuevo. Abandona el viejo granero lógico-realista, al entender que era muy vago para confinarse a una mediocridad razonadora, y que, en los verdaderos poetas, a él no le atraían ni los juegos de palabras ni las imágenes, sino su poder – muy en particular en Lautréamont y Rimbaud – liberador.

Participa en las primeras experiencias de hipnotismo, de donde André Breton saca material para su Manifiesto del Surrealismo. Entonces puede constatar en sí mismo que el surrealismo era el menos literario y el más desinteresado de todos los movimientos; y convencido de que no hay vida moral posible para quien se rehúsa a reconocer la realidad de fuerzas oscuras, o no es dócil a voces subterráneas, se decide a intentar franquear de una vez por todas, a riesgo de pasar por un Don Quijote, un arribista, o un loco, tanto en sus actos como en sus escritos, las barreras que limitan y no sostienen al hombre.

Su primera novela, Desvíos (1924), una obra, un retrato (exhaustivo), era un paseo preliminar donde los críticos, y en particular, Benjamin Crémieux, Edmond Jaloux, Albert Thibaudet, han reconocido actitudes, callejeos y rasgos del hombre joven actual. Mi Cuerpo y Yo (1925), novela cuyo héroe carga con todas las aventuras y donde los gestos, los personajes, no son más que pretextos, es un panorama interior.

(1926)

René Crevel

Sin información disponible. Para información del autor por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.

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Nació en Florencia en 1889 y murió en la misma ciudad en 1956. Hijo y nieto de juristas de relieve, fue uno de los grandes procesalistas europeos del siglo xx, que nos ha legado obras imperecederas de su especialidad, connotadas por la preocupación garantista y la atención a las implicaciones axiológicas y sustantivas del proceso, más allá de las formas. Alcanzó también fama como abogado, en lo que brilló tanto por su calidad técnica como por su integridad.

Se distinguió por su compromiso con la libertad y la legalidad, que le llevó a significarse, desde los primeros momentos, en el antifascismo. Inicialmente crítico frente a la Resistencia, reconsideraría esta postura, para convertirse en celoso defensor de sus valores, como anticipación ideal de los que tendrían que dar sustento a la Italia constitucional y democrática. Ya en esta, desempeñó un papel de primer orden en calidad de constituyente y denunció luego con vigor la renuencia de la primera mayoría democristiana a desarrollar la Constitución.

Cultivó desde niño con verdadera fortuna la creación literaria: Inventario della casa di campagna (1941) es en esta vertiente su principal obra. De su ingente producción jurídica destaca La cassazione civile (1920); también sus Istituzioni di diritto processuale civile (1941). Hizo importantes aportaciones al Derecho Constitucional, y fundó y dirigió la revista Il Ponte.

Sin información disponible. Para información del autor por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.