Pierre de Ronsard Ronsard es un gran poeta que admira, emociona, sorprende, que nos llega cuatro siglos después de su muerte con unas palabras muy bellas que sólo pueden ser suyas, y en las que nos reconocemos.
Se ha traducido poquísimo al español, y en la misma Francia para la mayoría es una breve referencia escolar que evoca el amor sublime, el tiempo que lo desgasta, las rosas que hay que cortar cuando aún es primavera, porque luego ya será demasiado tarde.
"Carpe diem", como nos enseñaron los antiguos, no dejes que pase este día sin más, porque no vuelve.Ronsard ha quedado en la memoria con unas pocas palabras medidas que suenan a sortilegios: "Quand vous serez bien vieille..., Mignonne, allons voir si la rose..."
No es mucho, aunque a la mayor parte de sus contemporáneos les ha ido peor, pero dilapidamos por ignorancia una herencia lírica extraordinaria; intenso, variadísimo en su gama -jovial, amargo, reflexivo, audaz en las imágenes, melancólico, de un erotismo que no sospechan quienes le relacionan únicamente con la fugacidad de las rosas-, de una magnífica brillantez y de una música que sólo es ronsardiana, se lee con deslumbramiento y emoción.
Erasmo de Róterdam (1466-1536) fue un filósofo, filólogo, teólogo y sacerdote neerlandés, reconocido como el máximo exponente del humanismo renacentista en Europa del Norte.
Pionero del pensamiento crítico y la libertad intelectual, tradujo y editó el Nuevo Testamento en griego y latín, sentado las bases académicas que influyeron tanto en la Reforma protestante como en la Contrarreforma católica. Destacó por criticar la corrupción eclesiástica de su época mientras promovía la paz, la tolerancia y una reforma espiritual basada en la educación y el retorno a las fuentes clásicas.
Luciano de Samósata (en griego Λουκιανός ο Σαμοσατεύς, en latín Lucianus), o de Samosata (Samosata, Siria, 125 - 181), escritor sirio de expresión griega, uno de los primeros humoristas, perteneciente a la llamada Segunda sofística. La mayoría de los datos biográficos que se tienen de Luciano de Samósata son de fuentes ficticias, por lo que es difícil determinar la veracidad de los mismos. Según estos se asume que fue aprendiz de escultor; ejerció de abogado en Antioquía, pero no acostumbrado a la vida sedentaria se dedicó a la sofística y recorrió todo el Mediterráneo durante el reinado del emperador romano Marco Aurelio dando conferencias; es muy posible que enseñara retórica en algún lugar del imperio romano. Su lengua natal fue el arameo empero pronto aprendió el griego ático.
Luis Marín de San Martín, agustino, nació en Madrid en 1961. Es licenciado en Teología Espiritual por la Universidad Pontififia Comillas (Madrid, 1990) y en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana por la Pontificia Universidad Gregoriana (Roma, 1992). En 1995 defendió su tesis doctoral en la Universidad Pontififia Comillas. Desde 1995 es director del Estudio Teológico San Agustiniano Tagaste (Los Negrales) y desde 1996 director del centro Teológico San Augustín. Colabora en varios centros de estudios eclesiásticos como profesor de Antropología Teológica, Orden y Ministerios, Teología participa en diversos proyectos relacionados con la formación de los religiosos. Entre sus publicaciones destacan las de carácter agustiniano, las referidas a temas de espiritualidad y los comentarios sobre actualidad eclesial.
Profesor titular de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, además de director de la revista Estudios Nietzsche, vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios sobre F. Nietzsche (SEDEN) y miembro del Institute International Hermeneutic (Canadá). Entre sus obras figuran: Tradición, lenguaje y praxis en la hermenéutica de H.-G. Gadamer, Nietzsche y la polémica sobre El nacimiento de la tragedia (1994), la edición de Friedrich Nietzsche, Escritos sobre retórica (2000), y Arte y poder. Aproximación a la estética de Nietzsche, los dos últimos publicados en esta misma Editorial.
Profesor honorario de ESADE de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, de la cual ha sido catedrático de Economía Internacional hasta enero de 2006. Es profesor visitante de la Universidad Centroamericana «Jose Simeón Cañas» de San Salvador (El Salvador), donde también fue profesor ordinario y vicerrector académico. Trabajó seis años como especialista en educación, ciencia y tecnología en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, con el que siguió colaborando después de su jubilación. Ha publicado dieciséis libros sobre asuntos económicos y sociales, tratando especialmente temas de comercio internacional, desarrollo, sistema monetario internacional y globalización. En sus libros los temas técnicos están impregnados de una filosofía social solidaria, realista y universalista. En esta misma Editorial ha publicado Neoliberalismo global. Apuntes críticos de economía internacional(1997), El rey desnudo. Cuatro verdades sobre el mercado (1999) y Un mundo por hacer. Claves para comprender la globalización (2002). Su último libro es África, pecado de Europa (2006). Colabora habitualmente con El Periódico de Cataluña y ocasionalmente con El País, Cinco días y Expansión.
Diodoro Sículo o de Sicilia (en griego Διόδωρος Σικελιώτης), historiador griego del siglo I a. C., nacido en Agirio (hoy Agira), en la provincia romana de Sicilia. San Jerónimo (Chronica) sitúa la madurez de Diodoro hacia el 49 a. C., lo que coincide con las afirmaciones del propio autor. La fecha más antigua que menciona Diodoro es su visita a Egipto en la 180ª Olimpiada (entre el 60 a. C. y el 56 a. C.), que fue recordada por un tumulto en demanda de la pena de muerte para un ciudadano romano que había matado accidentalmente un gato, animal sagrado para los antiguos egipcios (Bibliotheca historica 1.41, 1.83). El último hecho recordado por Diodoro es la venganza de Octavio César Augusto sobre la ciudad de Tauromenium (hoy Taormina), cuya negativa a ayudarle condujo al futuro emperador a una derrota naval en el 36 a. C. Diodoro no da muestra de haberse enterado de la conversión de Egipto en provincia romana -lo que ocurrió en el 30 a. C.-, por lo que seguramente publicó su obra completa antes de esa fecha. Diodoro afirma que empleó treinta años en la composición de su Historia y que emprendió varios peligrosos viajes a través de Europa y Asia para completar sus investigaciones históricas; sin embargo, los críticos modernos han advertido varios errores sorprendentes que un testigo ocular no debería haber cometido.
Arquímedes de Siracusa (en griego antiguo Ἀρχιμήδης) (Siracusa (Sicilia), ca. 287 a. C. – ibídem, ca. 212 a. C.) fue un matemático griego, físico, ingeniero, inventor y astrónomo. Aunque se conocen pocos detalles de su vida, es considerado uno de los científicos más importantes de la antigüedad clásica. Entre sus avances en física se encuentran sus fundamentos en hidrostática, estática y la explicación del principio de la palanca. Es reconocido por haber diseñado innovadoras máquinas, incluyendo armas de asedio y el tornillo de Arquímedes, que lleva su nombre. Experimentos modernos han probado las afirmaciones de que Arquímedes llegó a diseñar máquinas capaces de sacar barcos enemigos del agua o prenderles fuego utilizando una serie de espejos.
Se considera que Arquímedes fue uno de los matemáticos más grandes de la antigüedad y, en general, de toda la historia. Usó el método exhaustivo para calcular el área bajo el arco de una parábola con el sumatorio de una serie infinita, y dio una aproximación extremadamente precisa del número Pi. También definió la espiral que lleva su nombre, fórmulas para los volúmenes de las superficies de revolución y un ingenioso sistema para expresar números muy largos.
Arquímedes murió durante el sitio de Siracusa (214–212 a. C.), cuando fue asesinado por un soldado romano, a pesar de que existían órdenes de que no se le hiciese ningún daño.
A diferencia de sus inventos, los escritos matemáticos de Arquímedes no fueron muy conocidos en la antigüedad. Los matemáticos de Alejandría lo leyeron y lo citaron, pero la primera compilación integral de su obra no fue realizada hasta c. 530 d. C. por Isidoro de Mileto. Los comentarios de las obras de Arquímedes escritas por Eutocio en el siglo VI las abrieron por primera vez a un público más amplio. Las relativamente pocas copias de trabajos escritos de Arquímedes que sobrevivieron a través de la Edad Media fueron una importante fuente de ideas durante el Renacimiento, mientras que el descubrimiento en 1906 de trabajos desconocidos de Arquímedes en el Palimpsesto de Arquímedes ha ayudado a comprender cómo obtuvo sus resultados matemáticos.