Un cine llamado deseo analiza paso a paso, desde la perspectiva que dan «casi treinta años» de experiencia profesional en el cine, las diversas etapas y elementos que, una vez realizados y reunidos, dan como resultado una película: desde la idea que la hace surgir, hasta su edición final y, como
Reconocido como uno de los grandes directores de Hollywood, por cintas como La venganza es mía (1949), Rebelde sin causa (1955), Rey de reyes (1961) o 55 días en Pekín (1963), Nicholas Ray es dolorosamente interrumpido por la industria a la que contribuyó con maestría artística.