Dos creyentes, uno musulmán y otro cristiano, ambos amantes de la palabra esencial y por tanto poetas, entran en diálogo y exponen sus conclusiones en estas noventa y nueve meditaciones.
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La vigencia de todo clásico —artista, pensador— implica que los efectos discursivos del pasado continúan interpelando, vivamente, el mundo del presente. El pensamiento de Marx es un ejemplo flagrante.
La confesión del Dios uno y trino se encuentra en el centro de la fe cristiana. El cristiano es bautizado en su Nombre y son incontables las oraciones que se dirigen a él.