Ciudad de México se convierte en un escenario lleno de advertencias, de cazadores que se dedican a la persecución de brujas y aquelarres que sobreviven en el silencio.
Uno de los atributos del performance es la creación de la presencia: hacer presente realidades, experiencias, actantes humanos y no humanos suficientemente vívidos como para conmover, seducir, engañar, ilusionar, encantar, divertir, aterrorizar, sanar, herir.
Este libro rinde homenaje al fútbol, música del cuerpo, fiesta de los ojos, y también denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo.