Desde muy joven, Geoffroy Delorme tuvo dificultades para relacionarse con sus semejantes. Sus padres decidieron sacarlo de la escuela y el pequeño continuó sus estudios en casa. Pero no muy lejos de esta había un bosque que no dejaba de llamarlo.
Milton Erickson ideó los singulares enfoques y técnicas que se documentan en este libro.
«?nadie más que él podía ser el hombre de la arena. Pero ya no lo veía como aquel espantajo de cuentos de abuela que buscaba ojos de niño para llevar alimento al nido de búhos. ¡No! Ahora era un monstruo que allí donde intervenía llevaba pena, desgracia, ruina temporal, eterna.»