El orden del Aleph no solo nos presenta argumentos fascinantes sobre la escritura, el método y la perspectiva borgeana, sino que lo hace en un lenguaje y estilo impecable, heredero de Borges y de Bolaño.
El deseo parece antojadizo. Deberían resultar de ello un desorden profundo y una actividad imprevisible. Sin embargo, nada menos caprichoso que la sexualidad. Cuando titula su ensayo "Orden sexual", Gérard Pommier se refiere a su potencia implacable.
En 1970 apareció en México la primera edición de una amplia antología de textos de Gramsci, preparada y traducida por Sacristán.