El autor propone en este ensayo repensar algunos presupuestos nucleares de la ética cristina. Si esta pretende hacerse creíble y mantener la capacidad seductora de su propuesta ha de tener presente que algunos de los elementos que la sostenían han dejado de estar presentes.
¿Acaso la moralidad ha llegado a su fin? ¿Nos encontramos frente a la “muerte de lo ético” y en transición a una nueva época “más allá del deber”? ¿Acaso la ética, en este vuelco posmoderno, ha sido sustituida por la estética?
¿Por qué la mentalidad y el orden, típicos de la moderna civilización occidental, han surgido justamente en este espacio cultural, y además en una concreta época de su desarrollo histórico?
Escasos libros, como recipientes de la imaginación, son animados por una doble virtud: mostrar aspectos de la realidad y, al mismo tiempo, propiciar la reflexión acerca de problemas concernientes al ser más íntimo del hombre.