En este clásico presentado en nueva edición, Paulo Freire sostiene que la tarea de enseñar no puede reducirse a la transmisión de contenidos o destrezas sino que, por el contrario, debe avanzar para comprometer a los docentes y a los alumnos con su entorno social y cultural.
Publicado veinte años después de la Pedagogía del oprimido (1970), en este volumen Freire redefine los principios de aquella obra a la vez que ofrece ideas sugerentes y compromisos renovados, siempre con una orientación de izquierda,lo que resulta especialmente significativo a luz del fracaso del
Cuando se habla de la educación en América Latina, predomina una actitud escandalizada ante la situación de los docentes y de la infraestructura escolar o ante los pobres resultados en las pruebas anuales de rendimiento.
¿Cuál es la indignación de la que habla el título de este libro, el último que escribió Paulo Freire? Tratándose de una obra suya, esa indignación está muy lejos de la rabia que se agota en sí misma.