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Numenio de Apamea fue un filósofo griego que vivió en Apamea en Siria y trabajó durante la segunda mitad del siglo II. Era pitagórico y precursor del neoplatonismo. Parece ser que tomó a Pitágoras como su mayor autoridad, mientras que al mismo tiempo sigue principalmente a Platón. Llama a este último un «Moisés atenizante», con lo que compara a Platón con un Moisés helénico. Su principal desviación respecto a Platón es la distinción entre «primer Dios» y «demiurgo». Esto es probablemente debido a la influencia de filósofos judíos de Alejandría (especialmente Filón de Alejandría y su teoría del Logos). De acuerdo con Proclo (Comentario al Timeo, 93), Numenio mantenía que había una especie de trinidad de dioses, cuyos miembros designaba como «padre», «hacedor» y «aquello que es hecho», es decir, el mundo. El primero es la suprema divinidad o inteligencia pura; el segundo sería el creador del mundo; el tercero, el mundo. Sus obras fueron tenidas en gran estima por los neoplatónicos y Amelio (que era crítico respecto del gnosticismo) parece que escribió casi dos libros de comentarios sobre Numenio.

Apolodoro de Atenas (griego antiguo Ἀπολλόδωρος), Atenas, (c. 180 a. C.) -Pérgamo (119 a. C.), gramático, historiador y mitógrafo griego, también llamado Apolodoro el Gramático.

Nacido en Atenas, se estableció en Alejandría, donde fue alumno de Aristarco de Samotracia, y floreció (floruit) hacia el 140 a. C. Militó en la escuela filosófica de Epicuro. En el año 146 a. C. abandonó Alejandría y se estableció en Pérgamo. Falleció en 119 a. C.

Los antiguos le atribuyeron erróneamente un epítome de mitología en prosa titulado Βιβλιοθήκη, conocido como Biblioteca mitológica, donde se intentaban conciliar las distintas versiones que ofrecían de cada mito los poetas. La obra se ha conservado sólo en parte, pero es una de las fuentes principales para el estudio de la mitología griega. Al parecer se trata de una recopilación anónima hecha en realidad en el siglo I o II. A este Scriptor Bibliothecae (‘escritor de la Biblioteca’) se le suele llamar el «Pseudo-Apolodoro» para diferenciarlo de Apolodoro de Atenas. Otras referencias tradicionales simplemente indican «Biblioteca y Epítome».

Sí que fue autor de un tratado Sobre los dioses y un opúsculo sobre el Catálogo de naves inserto en la Ilíada que fue utilizado como fuente en la Geografía de Estrabón. Son importantes también unas Crónicas en versos yambos donde se establecía la cronología de la historia de Grecia desde la caída de Troya hasta el 144 a. C., porque allí aparecen datos únicos sobre los arcontes de Atenas. Escribió además varias obras de gramática y crítica.

Sin información disponible. Para información del autor Rabí Nachman de Breslau por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.

Sin información disponible. Para información del autor Jorge de Buen Unna por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.

Tascio Cecilio Cipriano (Latín: Thascius Cæcilius Cyprianus) ( 14 de septiembre de 258) fue clérigo y escritor romano, Obispo de Cartago (249-58) y santo mártir de la Iglesia.
Autor importante del comienzo del cristianismo, nació probablemente a principios del siglo III en el norte de África, quizá en Cartago, donde recibió una educación clásica (pagana). Tras convertirse al Cristianismo fue obispo (249) y murió martirizado en Cartago.

Michel de Certeau Chambéry, Francia, 1925 - París, Francia, 1986
Jesuita, profesor en las universidades de París VII y de California y en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, Michel de Certeau fue un amante apasionado de la historia, del psicoanálisis (junto con Jacques Lacan, fue uno de los fundadores de la Escuela Freudiana de París) y de la etnología -las ciencias del otro-. Fue también un viajero incansable a través de continentes y culturas diversas. Es autor de trabajos sobre las experiencias místicas, los fenómenos de posesión diabólica, las prácticas culturales y las implicaciones del discurso.

Procopio de Cesarea (en griego Προκόπιος ὁ Καισαρεύς) fue un destacado historiador bizantino del siglo VI, cuyas obras constituyen la principal fuente escrita de información sobre el reinado de Justiniano. Aparte de su propia obra, la fuente más importante para el conocimiento de su biografía es el Suda, una enciclopedia bizantina del siglo X. Por desgracia, en ella apenas aparecen datos sobre los orígenes de Procopio. Se sabe, sin embargo, que era originario de la ciudad de Cesarea, en Palestina. Estudió los clásicos griegos y asistió a una escuela de Derecho, probablemente en Berytus (actual Beirut). Fue rhetor (abogado) y, en 527, se convitió en asessor (consejero legal) de Belisario, que entonces comenzaba su brillante carrera militar. Con él se encontraba en el frente oriental cuando fue derrotado en la batalla de Callinicum (531), y también fue testigo de cómo Belisario reprimió la rebelión de Niká en el año 532. Al año siguiente le acompañó en su victoriosa expedición contra el reino vándalo del Norte de África, donde participó en la conquista de Cartago. Allí menciona el cambio climático en los años 535 y 536. Cuando Belisario regresó a Constantinopla, Procopio permaneció en África, pero poco después volvió a reunirse con él con motivo de su campaña contra el reino ostrogodo de Italia. Allí fue también testigo de importantes acontecimientos, como el asedio de Roma por los ostrogodos, en 537-538, y la conquista de Rávena, capital del reino godo, por Belisario, en 540. A juzgar por lo escrito por Procopio en el libro VIII de sus Guerras y en la Historia secreta, las relaciones con Belisario debieron de haberse enfriado posteriormente; de hecho, parece ser que cuando Belisario regresó a Italia para enfrentarse con el nuevo rey ostrogodo, Totila, Procopio no participó en su expedición. En 542 se encontraba en Constantinopla, ya que describe la peste que sufrió la ciudad ese año.
Sobre la vida posterior de Procopio apenas se sabe nada, salvo que recibió el título de illustris en 560. Es posible que llegase a ser prefecto urbano de Constantinopla en 562-563 (en estos años hubo al menos un prefecto con su mismo nombre).

Sinesio o Sinesio de Cirene (Griego: Συνέσιος; Cirene, c. 370 - Ptolemaida, 413 ó 14) fue un filósofo neoplatónico y clérigo griego, natural de la Pentápolis de Cirenaica, en la actual Libia. Rico aristócrata, fue discípulo de la filósofa alejandrina Hipatia y amigo del patriarca de Alejandría Teófilo. En 409 ó 410 fue elegido obispo de Ptolemaida, cargo que aceptó con renuencia. Sinesio pertenecía a una de las familias más importantes de Cirene, que se decía descendiente de uno de los compañeros de Heracles. Educado inicialmente en la elocuencia, bebió de la tradición clásica a través de Aristóteles, Homero y Platón, sintiéndose heredero de Dión Crisóstomo. También iniciado en las ciencias, al ser Cirene patria de Teodoro y Eratóstenes, fue un apasionado de la caza, las armas y los ejercicios ecuestres, entretenimientos propios de la aristocracia tardorromana.
Antes del 395 Sinesio residió durante tres o cuatro años en Alejandría. Allí conoció a Hipatia, filósofa neoplatónica e hija del matemático Teón, convirtiéndose en su alumno y discípulo. Se formó en astronomía, matemáticas y neoplatonismo, abarcando el amplio espectro que separa los extremos de la ciencia aplicada y la metafísica.
Concluidos sus estudios, Sinesio viajó a Atenas, pero tanto la propia ciudad como su activa escuela neoplatónica le decepcionaron profundamente. De regreso a Cirene, en el año 399 sus conciudadanos le encomendaron encabezar una embajada para solicitar al emperador que redujera los impuestos exigidos a la Pentápolis. Para cumplir su cometido, Sinesio se desplazó a Constantinopla, donde permaneció tres años. En el discurso Acerca de la realeza, pronunciado ante el emperador Arcadio, criticó el abuso de poder y la corrupción, así como el hecho de que la defensa de las fronteras se encomendara a germanos, a los que Sinesio consideraba bárbaros.
En el año 402 volvió con éxito: había logrado una rebaja significativa en los tributos. Se desplazó a Alejandría, donde se casó con una cristiana, perteneciente a la nobleza de la ciudad. El patriarca Teófilo de Alejandría casó personalmente a la pareja.
De vuelta a Cirene, se implicó personalmente en la defensa de las fronteras, construyendo un nuevo modelo de catapulta y reforzando las fortificaciones. A finales de 409, o en 410, en agradecimiento por los servicios prestados, el clero y el pueblo de Ptolemaida le eligieron como su obispo. Sinesio se resistió a aceptar el cargo, pero acabó asumiéndolo en 411, no sin antes exponer ante el patriarca Teófilo sus condiciones: no renunciaría a su matrimonio ni a sus convicciones filosóficas, que le impedían aceptar algunas creencias comunes. A juicio de Quasten, hasta el final de sus días Sinesio siguió siendo «más platónico que cristiano, como lo revelan sus escritos».6 Con todo, a partir de su nombramiento como obispo no vuelve a hacer referencia a su mujer en sus cartas, por lo que algunos investigadores sospechan que el patriarca le obligó a renunciar a su vida conyugal.
Ya obispo, Sinesio utilizó su autoridad para defender a sus compatriotas de los ataques de las tribus del desierto y de los abusos de Andrónico, un alto funcionario del gobierno que llevaba años cometiendo graves abusos contra la población. Sinesio pronunció contra él la primera excomunión solemne de la que se tiene noticia.
A pesar de la prudencia y buen criterio que demostró como obispo, los últimos años de Sinesio fueron muy amargos. Su hermano se vio forzado a huir para evitar ser nombrado decurión, cargo que suponía la ruina económica del interesado, obligado a responder como garante de la recaudación pública. En el año 413, tras perder a sus tres hijos, escribió a su maestra Hipatia que había sufrido «tantos infortunios como es capaz de sufrir un hombre», y le reprochó que ni ella ni sus amigos de Alejandría hubieran respondido a sus cartas. Ese mismo año, falleció, consumido por el recuerdo de sus hijos muertos.

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