El profesor y doctor Hermann Delbrück, especialista en medicina interna/hematología y oncología interna, es director de una gran clínica de rehabilitación oncológica en Wuppertal-Ronsdorf y profesor de medicina interna y medicina social en la Universidad de Düsseldorf.
Gilles Deleuze (1925-1995) es una de las figuras más relevantes del pensamiento del siglo XX. Miembro de la brillante generación francesa de intelectuales neonietzscheanos o postestructuralistas que renovó el panorama filosófico en las décadas de 1960 y 1970 (Derrida, Foucault o Lyotard), es autor de una larga serie de monografías magistrales sobre pensadores clave de nuestra tradición (Spinoza, Proust, Kant, Nietzsche, Bergson, Foucault, Hume, Leibniz) y ha compuesto una obra filosófica originalísima y de amplia influencia internacional (Diferencia y repetición, Lógica del sentido), que culminó en sus colaboraciones con Pierre-Félix Guattari, de las que destacan El Anti-Edipo, Mil Mesetas (aparecido en castellano en esta misma editorial) y ¿Qué es la filosofía? Pre-Textos ha publicado también sus libros Diálogos (con Claire Parnet), Conversaciones, Pericles y Verdi , el artículo “Bartleby o la fórmula” (en Preferiría no hacerlo. Ensayos sobre Bartleby ) y La isla desierta.
Procede de una familia de pintores, por la rama materna y paterna. Sin embargo, se licenció en ciencias físicas, con una tesina sobre los fundamentos lógicos de la mecánica cuántica. Luego dejó la física, para licenciarse y doctorarse en filosofía. Profesó lógica y filosofía del lenguaje en la Universidad Complutense, y volvió a cambiar de ocupación. Durante los últimos años ha sido un free-lance, y ha repartido su tiempo entre el columnismo político y la dirección de Revista de Libros. Éste es su tercer libro. Antes ha publicado La esencia del arte y Buscando el cero . Ambos tratan de arte y literatura y anticipan, en un registro distinto, algunas de las preocupaciones que se desgranan en El hombre endiosado.
Sin información disponible. Para información del autor Juan Delval Merino por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.
Sin información disponible. Para información del autor Demetrio, Longino por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.
Demóstenes (griego Δημοσθένης, Dēmosthénēs) fue uno de los oradores más relevantes de la historia y un importante político ateniense. Nació en Atenas, en el 384 a. C. y falleció en Calauria, el 322 a. C.
Sus dotes de oratoria constituyen la última expresión significativa de las proezas intelectuales atenienses, y permiten el acceso a los detalles de la política y la cultura de la Antigua Grecia durante el siglo IV a. C. Demóstenes aprendió retórica mediante el estudio de los discursos de oradores anteriores. Pronunció sus primeros discursos judiciales a los veinte años de edad, cuando reclamó a sus tutores que le entregaran la totalidad de su herencia. Durante un tiempo, Demóstenes se ganó la vida como escritor profesional de discursos judiciales y como abogado, redactando textos para su uso en pleitos entre particulares.
Demóstenes se interesó por la política durante esa época, y fue en el 354 a. C. cuando dio sus primeros discursos políticos en público. Dedicó sus años de plenitud física e intelectual a oponerse a la expansión del reino de Macedonia. Idealizaba a su ciudad y luchaba por restaurar la supremacía ateniense y motivar a sus compatriotas para oponerse a Filipo II de Macedonia. Buscó preservar la libertad de Atenas y establecer una alianza contra Macedonia en un intento sin éxito de impedir los planes de Filipo de expandir su influencia hacia el sur, conquistando las ciudades-estado griegas. Dos años antes de la muerte de Filipo, Demóstenes tuvo un papel capital en el levantamiento de Atenas y Tebas contra el rey macedonio y su hijo, Alejandro III, en la batalla de Queronea, si bien sus esfuerzos no tuvieron éxito cuando la revuelta se encontró con una enérgica reacción macedonia. Más aún: para prevenir una revuelta similar contra su propio líder, el sucesor de Alejandro, el diádoco Antípatro, envió a sus hombres para que acabaran con Demóstenes. Demóstenes, sin embargo, se suicidó con el fin de evitar caer en manos de Arquias, confidente de Antípatro.