Andrew O’Neill es un humorista anarquista y vegano, con tatuajes de Dr. Who y melenas heavy metal, que a veces se trasviste en escena. No engaña a nadie, porque desde pequeño lo tuvo claro. Nació en Portsmouth en septiembre de 1979, creció en un suburbio londinense y a los diez años ya ofreció su primera actuación cómica. Debutó en el circuito de stand-up en el Laughing Horse, en Candem. Desde entonces ha disfrutado del circuito de clubes de comedia, teatros y festivales musicales en todo el mundo. También es guitarrista de la banda steampunk The Men That Will Not Be Blamed For Nothing. Y escribe libros definitivos, aplaudidos por grandes gurús como Alan Moore, que recogen su visión enciclopédica y apasionada del heavy metal. Como el que el lector sostiene ahora en sus manos.
Gloria Fuertes (1917-1998). Madrileña. Aprendió a inventar antes que a escribir. Durante años y años de llantos y risas se le fueron cayendo los poemas del cuerpo. Además de ochenta libros, publicó en prensa y revistas y apareció mucho por la tele. A día de hoy, es un árbol muy alto.
«Gloria Fuertes nace en el barrio de Lavapiés, en Madrid, el 28 de julio de 1917. Su padre es conserje y su madre costurera y mujer de la limpieza. No es una niña como las demás. De muy pequeña sisa dinero del bolso de su madre —de la cual decía que tenía gracia, ingenio, y muy mal genio— para comprarse tebeos, polvorones y helados. Por entonces echa las tardes jugando en la plaza de Tirso de Molina y en la calle Mesón de Paredes, muy cerca del Rastro. Nací en la calle de La Espada y viví en Dos Hermanas, Tres Peces y Cuatro Caminos. Barrios de gente obrera, mucha necesidad, mucha puta y algún convento, recuerda Gloria. Da largos paseos con su perro para matar los días y participa en partidos de fútbol con otros niños en los que ella es siempre la única chica. Su equipo preferido es el Atlético de Madrid (todavía conocido como Athletic Club de Madrid). He sido una niña de suburbios, y mi mejor juguete me lo encontré en el barro, era un perro muy feo pero recién nacido, aún no andaba, tenía aún los ojos cerrados. Lo cogí en el desmonte temblando emocionada, me lo llevé a mi casa y lo escondí en el patio, con mi bufanda vieja le hice capa de abrigo, le bauticé un domingo con los chicos del barrio, le pusimos de nombre Pirulín de la Habana, y estrenó una cunita de cajas de zapatos. Cuando se iba mi madre a coser por las casas, yo le hacía a mi perro vestiditos de trapo. ¡Qué dulzura tenía mi perro callejero! Mi perro vivió mucho pero un día, en la guerra, un obús para él solo me le deshizo en el acto. Aunque ahora viaje por el mundo y mi mundo sea otro, aunque sufra despacio, aunque triunfe y me quieras… sigo sin poder olvidarlo.» Fragmento de la biografía de Gloria Fuertes escrito por Jorge de Cascante, editor de El libro de Gloria Fuertes: antología de poemas y vida.
Jean-Jacques Sempé (o sencillamente Sempé, como firma su obra) se trasladó a un París que siempre le había fascinado con dieciocho años, donde trabajó como repartidor de vino. No obstante, sus ilustraciones estaban llamadas a colonizar las bibliotecas infantiles de todo el mundo, y no tardó en aparcar la bicicleta que usaba para los repartos. Sus primeros pasos como ilustrador vinieron de la mano de revistas y periódicos franceses como Paris Match y L’Express, que encontraron en sus caricaturas el vehículo perfecto para la crítica y la sátira social. Sus acuarelas, revestidas de lirismo y aparente sencillez, terminaron por traspasar las fronteras del periodismo galo para recalar en lo literario, y hoy cuenta con más de cuarenta libros a sus espaldas. Mención especial merecen Catherine (Blackie Books, 2014), que firmó con el premio Nobel Patrick Modiano, y las desternillantes peripecias de El Pequeño Nicolás, el personaje que creó junto a René Goscinny y que ha sido traducido a más de treinta idiomas. Pero Sempé es un dibujante maravilloso que también escribe historias maravillosas. Como esta, Marcelín, sobre un niño que no puede evitar sonrojarse. Tal vez le pase lo mismo a su creador, quién sabe, pues en una ocasión aseguró: «Dibujo mis propias debilidades».
Sin duda el escritor vivo más popular de Italia. Durante su juventud escribió para medios comunistas y dirigió ciclos internacionales de jazz, una de sus grandes pasiones. Poco después creó, junto a Italo Calvino, la Pluriversidad de la imaginación, una escuela de teatro y lectura en vivo que aún recorre Italia. Benni aborda desde la ficción la sátira mordaz de la sociedad italiana, apoyado en fórmulas como la caricatura y la permeabilidad de géneros. Muchos de sus libros se han llevado a la gran pantalla en países vecinos, además de a grandes teatros de todo el mundo. Recientemente rechazó el prestigioso Premio Nacional Vittorio de Sica en protesta contra los recortes a la cultura y la educación del gobierno de Matteo Renzi. También Margarita Dolcevita, uno de sus personajes más memorables y queridos, se rebela contra las injusticias que la rodean, y acompaña a Benni en la crítica más imaginativa, tierna y sagaz al mundo capitalista y antiecológico.
Marta Altés (Barcelona, 1982) quería explicar historias. Por eso dejó su trabajo como diseñadora gráfica en Barcelona y se mudó a Londres, donde estudió ilustración infantil en la Escuela de Arte de Cambridge. Ella asegura que fue la mejor decisión que ha tomado en la vida, y no es para menos: publicó sus primeros trabajos con gran éxito en Reino Unido nada más finalizar sus estudios y, en un tiempo récord, Altés subió a lo más alto de la ilustración internacional. Desde entonces no ha dejado de recibir premios, nominaciones y elogios por sus libros: el premio Paterson, el premio New Illustrator Honor, o el Dragón Lector de 2014 al mejor álbum ilustrado nacional, entre otros. Soy un artista, el primer libro que publicó bajo el sello Blackie Little en 2014, logró conquistar a grandes y pequeños y la colocó como una autora nacional de referencia. Después vendrían los álbumes Mi nueva casa y El rey de la casa, ambos publicados por Blackie Little en 2015. Pequeña en la jungla es su álbum más reciente y, sin duda, su obra más bonita hasta la fecha.
Dasha Tolstikova es una ilustradora cuyo trabajo ha aparecido en medios tan prestigiosos como The New York Times, el Wall Streetr Journal y New Yorker.
Andrei Yuyevich Kurkov nació un 23 de abril (Día del Libro y de Sant Jordi) en Leningrado. Hijo de un piloto de pruebas y de una doctora, empezó a escribir a los siete años cuando murieron dos de sus tres hámsters y decidió dedicarle un poema sobre la soledad al superviviente. En aquella época, un fruto más de su educación soviética, aún dedicaba textos a Lenin. Más adelante, trabajó como traductor de japonés y eso le valió un lugar en la KGB y en la policía. En la época como vigilante de prisiones en Odesa escribió sus primeras obras infantiles. Su primera novela para adultos se publicó dos semanas antes de la caída de la Unión Soviética, gracias a su inmersión en el mundo de la autoedición y distribución (él mismo organizó el reparto por Ucrania). Traducido a treinta y siete idiomas, ha publicado diecinueve novelas, nueve libros infantiles y hasta veinte documentales televisivos, además de trabajar como comentarista de la realidad ucraniana en medios de todo el mundo. Su gran éxito, Muerte con pingüino, donde se mezclan su humor negro con el ambiente postsoviético, es un bestseller desde su publicación y también, su novela más emblemática.
Pablo Carbonell Sánchez-Gijón perdió el acento gaditano a principios de los años ochenta cuando se fue a Madrid a ganarse la vida en el mundo de la tarántula. Desde entonces ha sido dibujante, actor, cantante (con Los Toreros Muertos y en solitario), director de cine (Atún y Chocolate), presentador de TV y muso en general de España entera. En la actualidad trabaja con el objetivo de recuperar su acento perdido y volver a dar cuerda al niño que habita en su interior: este libro es uno de sus últimos pasos para conseguirlo.
Cuando a Joanna Gruda le preguntaban por la increíble historia de su padre, Julek, solía contestar: «Bueno, será mejor que nos sentemos, esto va a ser largo y complicado…». Estaba convendida de que él, el chico polaco que nació en el Moscú soviético pocos días después del crac del 29 y que se vio obligado a adoptar múltiples identidades para sobrevivir a las purgas estalinistas y a la persecución de judíos y comunistas durante la Segunda Guerra Mundial, escribiría al fin sus memorias, pero, quién sabe por qué, decidió no hacerlo. De modo que un buen día a quien hizo sentar fue a Julek, no sin antes colocar una grabadora encima de la mesa con el sencillo propósito de transcribir sus experiencias para uso y disfrute familiar. Después de un tiempo de maduración y de escritura reposada, el resultado de esas conversaciones que duraron meses fue El niño que sabía hablar el idioma de los perros, su primera novela.
Joanna Gruda llegó a Canadá en barco cuando tan solo tenía dos años en compañía de sus padres, desencantados del comunismo. Ha trabajado como actriz de teatro durante muchos años y se gana la vida como traductora. Definitivamente, El niño que sabía hablar el idioma de los perros no será leída solamente por los hijos y los nietos de Julek. Publicada en Canadá en febrero de 2013, en 2014 ha obtenido el Premio de los Lectores Emergentes de la región de Abitibi- Témiscamingue. Sus derechos de traducción se han vendido en Holanda, Polonia, Italia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil, Turquía, China y España. Y todo parece indicar que esto no ha hecho más que empezar. No en vano, esta pequeña gran historia ha sido comparada a obras de alcance universal como El diario de Ana Frank, La vida es bella y La ladrona de libros.
Juan Pablo Meneses es escritor, cronista y periodista portátil. Es autor de los libros Equipaje de mano (Planeta 2003); Sexo y poder (Planeta); La vida de una vaca (Planeta/Seix Barral, finalista Premio Crónicas Seix Barral); Crónicas Argentinas (Norma) y Hotel España (Norma), distinguida por el Consorcio Camino del Cid como uno de los mejores libros de literatura de viajes publicados en España el 2010. Es fundador de la Escuela de Periodismo Portátil, y dirige el diario hoyxhoy. Sus crónicas se han publicado en 25 países y traducido a cinco idiomas.