Sin duda el escritor vivo más popular de Italia. Durante su juventud escribió para medios comunistas y dirigió ciclos internacionales de jazz, una de sus grandes pasiones. Poco después creó, junto a Italo Calvino, la Pluriversidad de la imaginación, una escuela de teatro y lectura en vivo que aún recorre Italia. Benni aborda desde la ficción la sátira mordaz de la sociedad italiana, apoyado en fórmulas como la caricatura y la permeabilidad de géneros. Muchos de sus libros se han llevado a la gran pantalla en países vecinos, además de a grandes teatros de todo el mundo. Recientemente rechazó el prestigioso Premio Nacional Vittorio de Sica en protesta contra los recortes a la cultura y la educación del gobierno de Matteo Renzi. También Margarita Dolcevita, uno de sus personajes más memorables y queridos, se rebela contra las injusticias que la rodean, y acompaña a Benni en la crítica más imaginativa, tierna y sagaz al mundo capitalista y antiecológico.
Marta Altés (Barcelona, 1982) quería explicar historias. Por eso dejó su trabajo como diseñadora gráfica en Barcelona y se mudó a Londres, donde estudió ilustración infantil en la Escuela de Arte de Cambridge. Ella asegura que fue la mejor decisión que ha tomado en la vida, y no es para menos: publicó sus primeros trabajos con gran éxito en Reino Unido nada más finalizar sus estudios y, en un tiempo récord, Altés subió a lo más alto de la ilustración internacional. Desde entonces no ha dejado de recibir premios, nominaciones y elogios por sus libros: el premio Paterson, el premio New Illustrator Honor, o el Dragón Lector de 2014 al mejor álbum ilustrado nacional, entre otros. Soy un artista, el primer libro que publicó bajo el sello Blackie Little en 2014, logró conquistar a grandes y pequeños y la colocó como una autora nacional de referencia. Después vendrían los álbumes Mi nueva casa y El rey de la casa, ambos publicados por Blackie Little en 2015. Pequeña en la jungla es su álbum más reciente y, sin duda, su obra más bonita hasta la fecha.
Dasha Tolstikova es una ilustradora cuyo trabajo ha aparecido en medios tan prestigiosos como The New York Times, el Wall Streetr Journal y New Yorker.
Andrei Yuyevich Kurkov nació un 23 de abril (Día del Libro y de Sant Jordi) en Leningrado. Hijo de un piloto de pruebas y de una doctora, empezó a escribir a los siete años cuando murieron dos de sus tres hámsters y decidió dedicarle un poema sobre la soledad al superviviente. En aquella época, un fruto más de su educación soviética, aún dedicaba textos a Lenin. Más adelante, trabajó como traductor de japonés y eso le valió un lugar en la KGB y en la policía. En la época como vigilante de prisiones en Odesa escribió sus primeras obras infantiles. Su primera novela para adultos se publicó dos semanas antes de la caída de la Unión Soviética, gracias a su inmersión en el mundo de la autoedición y distribución (él mismo organizó el reparto por Ucrania). Traducido a treinta y siete idiomas, ha publicado diecinueve novelas, nueve libros infantiles y hasta veinte documentales televisivos, además de trabajar como comentarista de la realidad ucraniana en medios de todo el mundo. Su gran éxito, Muerte con pingüino, donde se mezclan su humor negro con el ambiente postsoviético, es un bestseller desde su publicación y también, su novela más emblemática.
Pablo Carbonell Sánchez-Gijón perdió el acento gaditano a principios de los años ochenta cuando se fue a Madrid a ganarse la vida en el mundo de la tarántula. Desde entonces ha sido dibujante, actor, cantante (con Los Toreros Muertos y en solitario), director de cine (Atún y Chocolate), presentador de TV y muso en general de España entera. En la actualidad trabaja con el objetivo de recuperar su acento perdido y volver a dar cuerda al niño que habita en su interior: este libro es uno de sus últimos pasos para conseguirlo.
Cuando a Joanna Gruda le preguntaban por la increíble historia de su padre, Julek, solía contestar: «Bueno, será mejor que nos sentemos, esto va a ser largo y complicado…». Estaba convendida de que él, el chico polaco que nació en el Moscú soviético pocos días después del crac del 29 y que se vio obligado a adoptar múltiples identidades para sobrevivir a las purgas estalinistas y a la persecución de judíos y comunistas durante la Segunda Guerra Mundial, escribiría al fin sus memorias, pero, quién sabe por qué, decidió no hacerlo. De modo que un buen día a quien hizo sentar fue a Julek, no sin antes colocar una grabadora encima de la mesa con el sencillo propósito de transcribir sus experiencias para uso y disfrute familiar. Después de un tiempo de maduración y de escritura reposada, el resultado de esas conversaciones que duraron meses fue El niño que sabía hablar el idioma de los perros, su primera novela.
Joanna Gruda llegó a Canadá en barco cuando tan solo tenía dos años en compañía de sus padres, desencantados del comunismo. Ha trabajado como actriz de teatro durante muchos años y se gana la vida como traductora. Definitivamente, El niño que sabía hablar el idioma de los perros no será leída solamente por los hijos y los nietos de Julek. Publicada en Canadá en febrero de 2013, en 2014 ha obtenido el Premio de los Lectores Emergentes de la región de Abitibi- Témiscamingue. Sus derechos de traducción se han vendido en Holanda, Polonia, Italia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil, Turquía, China y España. Y todo parece indicar que esto no ha hecho más que empezar. No en vano, esta pequeña gran historia ha sido comparada a obras de alcance universal como El diario de Ana Frank, La vida es bella y La ladrona de libros.
Juan Pablo Meneses es escritor, cronista y periodista portátil. Es autor de los libros Equipaje de mano (Planeta 2003); Sexo y poder (Planeta); La vida de una vaca (Planeta/Seix Barral, finalista Premio Crónicas Seix Barral); Crónicas Argentinas (Norma) y Hotel España (Norma), distinguida por el Consorcio Camino del Cid como uno de los mejores libros de literatura de viajes publicados en España el 2010. Es fundador de la Escuela de Periodismo Portátil, y dirige el diario hoyxhoy. Sus crónicas se han publicado en 25 países y traducido a cinco idiomas.
Raymond Queneau (1903-1976) fue narrador, poeta, autor teatral, ensayista, autor de canciones, pintor, actor, guionista, traductor, periodista, matemático y editor en Gallimard, donde llegó a dirigir su mítica colección La Pléiade. Pero sobre todo fue, como se suele decir en este tipo de biografías —esta vez con toda la razón—, uno de los autores más singulares de la literatura universal del siglo xx. Entró y salió del grupo surrealista en los años veinte, y empezó su trayectoria como autor en 1933 con la publicación de Le Chiendent, pero no conoció el éxito hasta la publicación en 1942 de Mi amigo Pierrot. Políglota y apasionado por las lenguas, sentó las bases del neofrancés, con una sintaxis y un vocabulario típicos del lenguaje oral y una ortografía más o menos fonética. No triunfó. Escribió los famosos Ejercicios de estilo(1949) bajo el influjo de El arte de la fuga de Johann Sebastian Bach. Loco de las ciencias, entró a formar parte de la Sociedad Matemática de Francia en 1948 y decidió aplicar reglas aritméticas a la construcción de sus obras. A finales de los cuarenta coincidió en el mítico Saint-Germain-des-Prés con un editor que le convenció de publicar novelas con seudónimo, cosa que haría con las tres obras firmadas por la maravillosa Sally Mara. Por esa época fue nombrado sátrapa del Colegio de Patafísica —sociedad de investigaciones eruditas e inútiles—, y a principios de los cincuenta accedió a la Academia Goncourt que otorga el premio del mismo nombre. En 1959 publicó la novela que lo convertiría, para sorpresa suya, en un autor popular, Zazie en el metro, llevada al cine magistralmente por Louis Malle. En 1960 fundó con François Le Lionnais un grupo de investigación literaria llamado Seminario de Literatura Experimental, semilla del célebre e influyente Oulipo o Taller de Literatura Potencial, que reuniría a autores y matemáticos que se autodefinían como «ratas que se construyen ellas mismas el laberinto del cual se proponen salir». Su última gran obra fue Las flores azules, traducida al castellano por nuestro tradhumor de Sally más íntima, Manuel Serrat Crespo.
Tor Freeman nació y estudió en Londres y se graduó de la Universidad de Kingston con una licenciatura en ilustración en 1999. Aunque la mayor parte de su vida la pasó en Londres, el tiempo que pasó viviendo en California y la casa de su madre en Sudáfrica han influido en su trabajo hoy. Los recuerdos de andar por la playa, las tardes afuera y los animales e insectos locales vuelven a ella cada vez que toma un lápiz. Tor recibió recientemente la prestigiosa beca Maurice Sendak.
Christophe Galfard se doctoró en física en la Universidad de Cambridge bajo la tutela del mismísimo Stephen Hawking. Le gusta decir que aún conserva la camisa que vestía cuando investigaba con él los agujeros negros, aunque hace tiempo que abandonó el ámbito académico más cerrado para acompañar al gran público de la mano por los misterios del universo. Desde entones se ha convertido en el divulgador joven más brillante y riguroso del momento, alternando animadas conferencias, apariciones en programas televisivos y alimentando la conversación directa con sus lectores a través de su página web (en especial en la sección «Pregúntame sobre el universo»). Con ese espíritu ha publicado tres novelas y también ayudó a su maestro y a su hija Lucy Hawking a escribir una exitosa novela juvenil, bestseller de The New York Times y traducida a 45 idiomas. Todas sus inquietudes y anhelos han quedado condensados en el titánico pero accesible El universo en tu mano, un libro en el que se propone dos cosas: emplear una sola ecuación (E=mc2) y no dejar atrás a ningún lector. Y lo ha logrado con creces: Blackie Books presenta un fenómeno editorial internacional, considerado el mejor libro científico del 2015 en Francia.