Joan Lindsay (de soltera Weigall) nació en 1896 en St. Kilda East, Victoria, Australia. Era descendiente de la familia Boyd, puede que la más famosa y prolífica dinastía artística de Australia. De 1916 a 1919 estudió pintura en la National Gallery School de Melbourne, e incluso llegó a exponer como pintora. Se casó con Daryl Lindsay, vástago de una importante familia de artistas y escritores ingleses, el día de San Valentín de 1922, en Londres. Día que, precisamente, sería el elegido por Joan Lindsay para situar los hechos de su novela más célebre, Picnic en Hanging Rock. El matrimonio se instaló en Australia, donde Joan Lindsay se dedicaría a la pintura, hasta que, tras la Gran Depresión, Daryl fue contratado como director de la National Gallery de Victoria. En 1956, fue nombrado caballero del Imperio Británico. Aunque la primera novela de Joan, Through Darkest Pondelayo, una sátira sobre los turistas ingleses, fue publicada en 1936, no sería hasta el año 1962 cuando viera la luz su primera obra reseñable, Time Without Clocks, un texto de fuerte contenido autobiográfico en el que retrató los primeros años de su vida de casada. El auténtico éxito le llegaría, no obstante, con Picnic en Hanging Rock (1967), que automáticamente le reportó fama mundial, y que se convertiría por derecho propio en una de las más reseñables novelas de culto de la literatura australiana. Ambientada en 1900, narra la historia de la desaparición de unas niñas y su institutriz durante una excursión realizada el día de San Valentín. Parte del éxito de la novela se basó en que la autora nunca desveló si lo narrado fue un hecho real o no. La extraordinaria repercusión de la obra persiguió a Lindsay hasta el día de su muerte, y constituyó un antes y un después en la historia de la literatura australiana del siglo xx. Fue adaptada al cine en 1975 por un joven Peter Weir, y traducida a varios idiomas. Joan Lindsay murió por causas naturales en Melbourne, en 1984.
Gustavo Martín Garzo (Valladolid, 1948) ha publicado entre otras novelas El lenguaje de las fuentes (1993, Premio Nacional de Narrativa), Marea oculta (1993, Premio Miguel Delibes), El pequeño heredero (1997), Las historias de Marta y Fernando (1999, Premio Nadal), El jardín dorado (2008) o Y que se duerma el mar (2012). En 2004 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Tres cuentos de hadas. Su último libro, Una casa de palabras (2013), es una reflexión sobre los cuentos maravillosos. Sus obras se han traducido al francés, griego, danés, italiano, portugués y alemán.
Nikolái Semionovich Leskov nació en Gorojovo, en la Rusia Central, en 1831. Nieto de un sacerdote ortodoxo ruso y sobrino de un cuáquero inglés, quedó huérfano a los dieciséis años y su herencia fue pasto de los acreedores, por lo que tuvo que ganarse muy pronto la vida y no pudo realizar estudios universitarios. Su obra supone un gran fresco de la vida rusa en la segunda mitad del siglo XIX. Incomprendido en su época, conocería una gran influencia posterior en la narrativa soviética. Trabajó como escribiente en el juzgado penal de su ciudad y luego como agente de reclutamiento en Kiev, en cuyo cometido viajó mucho por todo lo largo y ancho de Rusia y adquirió un conocimiento de primera mano del país y de sus gentes; también aprendió polaco y ucraniano, y leyó mucho, filosofía y economía sobre todo. En 1853 se casó con Olga Smirnova, con la que tuvo dos hijos y de la que se separó poco antes de trasladarse a San Petersburgo en 1861. Es en esta ciudad donde empezó a trabajar como periodista, iniciando una fértil carrera literaria. Famoso por sus opiniones liberales, por las cuales fue despedido de un puesto funcionarial en 1883, sufrió varias crisis religiosas, que se plasman en su obra literaria. Muy dotado para la narrativa corta, dueño de un oído envidiable, destacan en su producción títulos como Vida de una mujer de pueblo (1863), o la novela corta Lady Macbeth de Mtsensk (1865), que inspiró una ópera del mismo título de Dimitri Shostakovich. La pulga de acero (1881) está considerada la mejor pieza corta de Leskov, y una de las cumbres de la literatura rusa del XIX. Leskov murió en 1895 de un cáncer de pulmón, y sus restos reposan en el patio de los poetas del Cementerio Volkovo de San Petersburgo. Máximo Gorki lo consideró «el autor más profundamente enraizado en el alma popular, y más libre de influencias extranjeras de la historia de la literatura rusa». Antón Chejov reconoció en Leskov a su más genuino maestro.
Adalbert Stifter nació en la pequeña ciudad mercantil de Oberplan (actualmente Horní Planá, en Chequia) en 1805. Fue el mayor de los hijos de Johan Stifter, que murió en 1817 aplastado por un tren. Aunque la familia no tenía mucho dinero, Stifter fue educado en el Gymnasium Benedictino de Kremsmünster, y en 1826 se matriculó en la Universidad de Viena para estudiar leyes. En 1828 se enamoró de Franny (Franziska) Greipl pero, tras cinco años de relaciones, sus padres le prohibieron que siguiera viéndola. Fue aquélla una pérdida de la que Stifter jamás lograría recuperarse. En 1835 se comprometió con Amalia Homaupt, con la que se casó en 1837. Fue un matrimonio infeliz. Stifter y su esposa, incapaces de concebir hijos, adoptaron, a lo largo de los años, a tres de las sobrinas de Amalia. Una de ellas se fugaría y otra, Juliana, desapareció y fue encontrada fl otando en el Danubio cuatro semanas después. Mientras vivió en Viena, Stifter se ganó la vida precariamente como tutor de los vástagos de la aristocracia vienesa. Asiduo a la vida intelectual de la capital austriaca, era habitual encontrarlo en el famoso Burgtheater y en los cafés literarios acompañado de figuras como Franz Grillparzer, Joseph von Eichendorff o Robert y Clara Schumann. Tras visitar la ciudad de Linz en 1848, decidió establecerse en ella un año después. Su salud física y mental empezó a empeorar en 1863, y en 1867 enfermó de cirrosis. Sumido en una profunda depresión, se cortó el cuello la noche del 25 de enero de 1868, y murió dos días después. Considerado uno de los más importantes autores en lengua alemana del siglo XIX, a él se deben obras de la importancia de Abdías (1842; editado en español por Nórdica Libros, 2008), El solterón (versión española de Der Hagestolz, de 1944; publicado por Impedimenta, 2009), Brigitta (1844; en español, Bartleby, 2008), Las piedras de colores (1853), Witiko (1867) y especialmente El verano tardío (1857; en español, Pre-Textos, 2008). El sendero en el bosque (Der Waldsteig), pequeña y deliciosa obra culminada en 1845, aúna todas las virtudes que hacen de Stifter un auténtico genio: las descripciones de paisajes agrestes y el espíritu propio del romanticismo alemán, todo ello bañado por un desenfado y un candor que pocas veces vemos reflejados en una obra literaria con tal delicadeza.
Margery Allingham nació en Londres, en 1904. Hija de escritores, publicó su primera novela con diecinueve años, aunque su primer éxito llegaría en 1929 con la publicación de The Crime at Black Dudley, donde presentó al aventurero y detective Albert Campion. Margery Allingham nació en Londres, en 1904. Hija de escritores, publicó su primera novela con diecinueve años, aunque su primer éxito llegaría en 1929 con la publicación de The Crime at Black Dudley, donde presentó al aventurero y detective Albert Campion, un misterioso aristócrata aficionado a resolver crímenes de altos vuelos que sostiene que su nombre figura en la línea de sucesión al trono inglés. Allingham lo hizo protagonista de otras 17 novelas y de más de 20 relatos, que la llevaron a ser considerada una de las grandes damas de la edad dorada de la novela de crímenes inglesa, junto a Agatha Christie y Dorothy L. Sayers. Murió en Londres en 1966.
Irene Handl nació en el distrito de Maida Vale, en Londres. A los treinta años, tras haber consagrado su vida a cuidar de su padre después de la temprana muerte de su madre, se matriculó en una escuela de arte dramático. Debutó en los escenarios londinenses en 1937 y, a lo largo de su carrera, intervino en más de cien películas, interpretando papeles de reparto de carácter humorístico, como madres ligeramente excéntricas, porteras y criadas. Llegó a ser conocida en toda Gran Bretaña durante la segunda mitad del siglo XX como una inimitable actriz de comedia y, al final de sus días, participó en varias series de televisión como For the Love of Ada o Mapp y Lucía. Además de su carrera en la gran pantalla, publicó dos novelas sobre una familia francesa de clase alta (el extremo opuesto a la mayoría de sus papeles), Los Sioux (1965) y The Gold Tip Pfizer (1966), que tuvieron un gran éxito. En cierto modo, su fama como actriz ha impedido que pasara a la posteridad como la excelente narradora que fue. Nunca llegó a casarse. Falleció en el distrito londinense de Kensington en 1987.
Alan Sillitoe nació en Nottingham en 1928, en el seno de una familia de clase obrera. Abandonó los estudios a los catorce años y poco después entró a trabajar en la fábrica de bicicletas Raleigh, en Nottingham, al igual que lo había hecho su padre. En 1946 se unió a la Royal Air Force y trabajó como operador de radio en Malasia. Regresó a Inglaterra tras contraer la tuberculosis y tuvo que guardar cama en un hospital durante casi año y medio, lo que le permitió dedicarse a la lectura. Gracias a una exigua pensión del ejército, pasó los siguientes siete años deambulando entre Francia y España. Fue a mediados de los cincuenta, en la isla de Mallorca, cuando empezó a escribir, animado por el poeta Robert Graves. Ya por entonces había conocido a la que sería su compañera de por vida, la poeta norteamericana Ruth Fainlight. Su primera novela, Sábado por la noche y domingo por la mañana (1958; Impedimenta, 2011) y adaptada a la gran pantalla por Karel Reisz en 1960, con Albert Finney en el papel de Arthur Seaton. Su libro de relatos La soledad del corredor de fondo(1959; Impedimenta, 2013) terminaría por confirmar a Sillitoe como uno de los más importantes narradores de su generación. Escribió más de cincuenta obras, incluyendo poesía, teatro y cuentos para niños, además de veinticinco novelas. En 1995 publicó su autobiografía, La vida sin armadura (Impedimenta, 2014). En 1997 fue elegido miembro de la Royal Society of Literature. Murió el 25 de abril de 2010 en el Hospital Charing Cross de Londres, tras una larga batalla contra el cáncer.
Brian Moore nació en Belfast, Irlanda del Norte, en 1921. Ha sido descrito como «uno de los pocos maestros auténticos de la novela contemporánea irlandesa». Hijo de un prominente cirujano, el primer católico en sentarse en el claustro de la Queen’s University de Belfast, y de una enfermera de Donegal, y sobrino de un prominente nacionalista irlandés, creció en el seno de una numerosa familia católica, aunque abjuró de su fe a temprana edad. Tras servir en el Ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial, en 1948 emigró a Canadá, donde se convirtió en escritor. Su primera novela realmente «literaria», La solitaria pasión de Judith Hearne (1955), fue rechazada por diez editores norteamericanos y tuvo que ser publicada en Inglaterra, aunque luego se convertiría en un verdadero éxito, y hasta daría lugar a una película protagonizada por Maggie Smith y Bob Hoskins. La novela también ganaría el Authors’ Club First Novel Award. En 1966 se mudó a la espaciosa casa de madera y piedra a orillas del Pacífico que inspiraría el poema de su amigo Seamus Heaney «Remembering Malibu». Allí se dedicó a escribir guiones para el cine, como el de Cortina rasgada, de Alfred Hitchcock, o el de La sangre de los otros, dirigida por Claude Chabrol y basada en la novela de Simone de Beauvoir. Brian Moore fue galardonado con el James Tait Black Memorial Prize en 1975 por The Great Victorian Collection y nominado para el Premio Booker en tres ocasiones. También ha sido reconocido en Canadá con el Governor General´s Literary Award dos veces. La técnica literaria de Moore, un maestro en el arte de plasmar lo más recóndito del alma humana, ha sido comparada con la de escritores de la talla de James Joyce o Graham Greene, que le describió como «su escritor vivo favorito». Un autor que, según el diario canadiense Globe and Mail, «nunca deja de sorprender a los lectores». Murió en California en 1999.
Keith Negley es un reconocido ilustrador estadounidense. Su trabajo ha aparecido en cubiertas de libros, camisetas, portadas de discos, carteles, tablas de skate y relojes, y es un colaborador habitual de The New York Times y The New Yorker. Se graduó en el Instituto de Milwaukee de Arte y Diseño en 2000, y se licenció en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York en 2013. Su libro Tipos duros (también tienen sentimientos) es su debut en literatura infantil. Keith también es profesor adjunto en la Universidad Emily Carr en Vancouver BC, y reside en las montañas de Bellingham, Washington.
Daria Galateria nació en Roma en 1950. Se licenció en Literatura en la Universidad La Sapienza de Roma, con una tesis sobre el monólogo en Stéphane Mallarmé y Paul Valéry. Desde 1975 trabaja como profesora de Lengua y Literatura francesa. Entre sus áreas de investigación se encuentran las memorias, especialmente de mujeres, de los siglos XVII y XVIII. Ha preparado la edición canónica en italiano de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, para Mondadori, y ha traducido a autores como Françoise Sagan, Anatole France, Jean Giono, Paul Morand o Boris Vian. Comenzó su carrera editorial en 1977, con el estudio crítico André Breton. Posteriormente publicaría Parigi 1789 (1989), Il tè a Port-Royal (1995), Fughe dal re Sole. Memorie di cortigiani riluttanti (1996, Premio Grinzane Cavour), Scritti galeotti (2000) y Entre nous (2002). En 2007 publicaría su obra más exitosa, Trabajos forzados (Los otros oficios de los escritores). En 2005 fue nominada como Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres en Francia. Actualmente dirige varios programas para la RAI. Asimismo, es colaboradora habitual de Il Manifesto, La Repubblica y L’Espresso.