Yoshihiro Suzuki. Nacido en Tokio en 1959. Licenciado en la Universidad Tohoku, abandonó el doctorado en la última fase. Se ha dedicado a labores de conservación del patrimonio artístico (para el Comité de educación de la prefectura de Nara y para la Agencia Nacional de Cultura) y comisariado exposiciones temáticas (para el centro Yamato Bunkakan y el Museo nacional de Nara).
Tras jubilarse de su puesto en el Museo nacional de Nara, ahora es miembro honorario del mismo. Reside en la ciudad de Nara e imparte conferencias en universidades, museos y centros culturales. Ha escrito numerosos libros de arte, en especial de arte budista.
Jakucho Setouchi (瀬戸内 寂聴 Setouchi Jakuchō?), anteriormente Harumi Setouchi (瀬戸内 晴美 Setouchi Harumi?) (Tokushima, Imperio del Japón, 5 de mayo de 1922 - Kioto, Japón, 9 de noviembre de 2021) fue una bhikkhuni, (monja budista de ordenación completa) escritora y activista japonesa. Destacó por sus novelas biográficas escritas en primera persona.
Nació en Tokushima en el seno de una familia dedicada a la venta de bienes religiosos. Se matriculó en la Universidad Cristiana de Mujeres de Tokio y se graduó en Literatura Japonesa. Se casó con un estudiante de intercambio enviado por el Ministerio de Asuntos Exteriores a Pekín. Volvió a Japón en 1946 con su hija. Tras serle infiel a su marido con uno de sus estudiantes, se fue de casa y obtuvo el divorcio de manera oficial. Acto seguido, llegó a Tokio para dedicarse a la escritura.
Ōta Yōko. (1903-1963) nace en Hiroshima, hija de un matrimonio conflictivo que terminaría por divorciarse siete años después. Es en esta época convulsa de su infancia cuando Ōta entra en contacto con la literatura nacional y extranjera. Más tarde, en el instituto, comienza a escribir e incluso logra publicar sus primeras obras en el periódico Chugoku Shinbun. Desde 1929, participa en la influyente revista literaria feminista Nyonin Geijutsu (El arte y las mujeres), donde debuta como autora con Seibo no iru tasogare (El ocaso con una madre santa), la novela corta que la llevará a Tokio en 1930. En la capital entabla amistad con las grandes escritoras de su generación y logra dedicarse de manera íntegra a la escritura.
Sin embargo, el evento que más profundamente marcaría su carrera sería la Segunda Guerra Mundial y, en concreto, el bombardeo atómico de Hiroshima. En los años sucesivos, la necesidad de narrar el trauma se cristaliza en numerosas obras, entre las que sobresale Ciudad de cadáveres (Shikabane no machi), incomprensiblemente inédita en España hasta ahora.
Go-Fukakusain no Nijō (1258-c.1307), también conocida simplemente como Nijō, nació en la antigua capital de Heian-kyo (actual Kioto), en el seno de la familia Koga, una rama del clan Minamoto. Huérfana de madre desde los dos años, se crio bajo la atenta supervisión de su padre y recibió una esmerada formación poética.
Desde niña entró a formar parte del séquito del emperador Go-Fukakusa como dama de la corte y fue una de las amantes predilectas de dicho emperador, pero en el año 1283 fue expulsada de palacio y cayó en desgracia.
Entonces, decidió tomar los hábitos budistas, se hizo monja peregrina y se dedicó a recorrer Japón y a cultivar la poesía. Todo lo que sabemos de su vida se lo debemos a sus memorias, Confesiones de la dama Nijō, que no fueron descubiertas hasta mediado del siglo pasado, situando inmediatamente a su autora en el lugar prominente de la literatura clásica japonesa en el que siempre habría tenido que estar, junto a escritoras geniales y únicas como Sei Shōnagon o Murasaki Shikibu.
Helen Teresa ( Peirce) Williston. (1875 - 1920), de soltera Peirce, nació en Iowa, EE.UU, el 14 de junio de 1875. Poco se sabe de esta autora, que publicó varias series de cuentos procedentes de la tradición asiática con una notable vocación didáctica y un estilo literario sencillo pero exquisito.
En 1904, publicó su primera serie de cuentos dedicada a Japón con la editorial de Chicago Rand McNally. El éxito de esta primera obra, Japanese Fairly Tales, primorosamente ilustrada por Sanchi Ogawa, lleva a la publicación de una segunda compilación de cuentos provenientes de la tradición nipona en 1911, Japanese Fairly Tales: Second Series.
En 1917, ve la luz Hindu Tales, Retold, con ilustraciones de Maud Hunt Squire.
Teresa muere repentinamente el 17 de diciembre de 1920 a la edad de 45 años dejando tres obras que revelan un especial talento como narradora de historias para niños.
Efreín Villamor Herrero (Bilbao, 1986) es doctorando por la Universidad de Salamanca. Se licenció en Filología Japonesa y Japonología en 2016 y cursó un posgrado en Relaciones Internacionales en la Universidad Prefectural de Yamaguchi. Desde entonces ha seguido el empeño de san Francisco Javier por fomentar el entendimiento entre culturas, en especial, el acercamiento entre Japón y España. Especializado en Estudios Budistas, ha seleccionado, traducido e interpretado de veinte fábulas budistas (jātaka) a partir de los textos originales en pāḷi —algunos de más de dos mil años de antigüedad— que hoy nos ofrece en este hermoso libro, en el que además podrás aprender las bases del pensamiento budista, indispensable para comprender casi cualquier aspecto de la cultura japonesa y asiática en general.
Tayama Katai, pseudónimo de Tayama Rokuya, nació en 1872 en una familia samurái de Yatebayashi, actual prefectura de Gunma. La muerte de su padre cuando él solo tenía cinco años hizo que su familia se mudara a Tokio, donde el joven Tayama empezó a trabajar en una librería y entró en contacto con el mundo de la literatura. Tayama comenzó escribiendo poesía, pero no tardó en decantarse por la novela y, en 1891, se hizo discípulo de Emi Suuin (1869-1934), miembro del grupo Ken’yūsha. A mediados de la misma década, se asoció al grupo de la revista Bungakukai y entabló amistad con Kunikida Doppo (1871- 1908), quien le dio a conocer a autores europeos como Turguénev, Heine y Zola, cuya influencia sería determinante en su obra.
La década de 1900 fue la más prolífica para Tayama, que publicó su primera novela de éxito, El último Jūemon, y su obra más conocida, El futón. Sin embargo, la novela naturalista fue perdiendo adeptos y, en los años 20 del nuevo siglo, Tayama se vio obligado a escribir guías de viaje para subsistir. Finalmente, falleció en 1930 a causa de un cáncer de garganta.
Naka Kansuke. (1885-1965) nació en Tokio en el seno de una familia acomodada. Hipersensible y solitario —rasgos definitorios de su personalidad también de adulto—, creció aislado de los niños de su edad bajo la tutela de su tía, quien se encargaba de su crianza pues su madre había enfermado. Kansuke se formó en el Instituto Superior Daiichi y en la Universidad Imperial de Tokio, siendo en ambas instituciones alumno aventajado del célebre novelista Natsume Sōseki. En 1910, tras completar sus estudios universitarios, Kansuke se enroló como voluntario en la Guardia Imperial para alejarse de su entorno, pero en 1911 cayó gravemente enfermo y, tras dos meses de estancia hospitalaria, decidió apartarse del mundo, a la manera de un ermitaño, y se retiró de la vida social.
En 1913, gracias al apoyo de su maestro Sōseki, debutó como novelista con Gin no aji («La cuchara de plata»), unas delicadas memorias de infancia y juventud publicadas por entregas en el diario Asahi shinbun. La popularidad que alcanzó con esta ópera prima no le animó a abandonar su reclusión, pero sí a seguir escribiendo novelas como Devadatta (1921), Perros (1924) o A la sombra del árbol de Bodhi (1931) —estas dos últimas incluidas en el presente volumen—, ensayos y poesía.
Reconocido por sus contemporáneos como un escritor único, Naka Kansuke no se dejó llevar por tendencias ni polémicas literarias y fue hasta el fin de sus días un pesimista romántico incapaz de creer en la bondad natural del ser humano.
Sakaguchi Ango, duodécimo de trece hermanos, nace el 20 de octubre de 1906 en el seno de una acomodada familia de Niigata. Su infancia triste y solitaria da paso a una adolescencia irreverente y rebelde. En 1922, tras agredir a uno de sus profesores, su padre lo envía a estudiar a Tokio. En la capital, Ango entra en contacto con la efervescente vida cultural y comienza a interesarse por la literatura. En 1925 consigue un puesto de profesor suplente en las afueras de la ciudad, pero pronto lo abandona para matricularse en la Universidad Tōyō en 1926, donde estudia Filosofía India. Empeñado en alcanzar la iluminación, Ango se impone una estricta rutina de estudio y meditación que finalmente lo conduce a un estado de agotamiento mental. Se recupera estudiando lenguas: sánscrito, pali, tibetano, francés y latín y se matricula en el Ateneo Francés de Tokio, donde destaca como excelente estudiante y consolida su pasión por la literatura. En 1928 comienza a publicar sus inconfundibles relatos: mezcla de elementos grotescos e irracionales con el terror y la caricatura. En 1932 conoce la escritora Yada Tsuseko, de quien se enamora platónicamente y con la cual vive una ambigua y tóxica relación que plasma en su primera gran obra, Fubuki monogatari (1938), una novela ambiciosa, oscura y compleja que no obtuvo el éxito esperado. Durante los años finales de la guerra, sus ensayos inconformistas y lúcidamente provocadores (Sobre la decadencia y Más sobre la decadencia), que cuestionan la tradición y el «espíritu» japonés, desatan una oleada de entusiasmo y lo sitúan entre los autores más representativos y originales de posguerra. Este éxito se extiende rápidamente a sus relatos y cuentos, caracterizados por una concepción pesimista y nihilista de la existencia. Abierta la puerta del éxito, Ango se obliga a escribir a un ritmo incesante: ensayos, novelas policíacas, relatos fantásticos e históricos. El abuso de los somníferos y el alcohol van mermando su salud, pero no su talento. Continúa escribiendo sin tregua hasta que, el 17 de febrero de 1955, muere a los cuarenta y nueve años víctima de un derrame cerebral.
Leila Méndez (Buenos Aires, 1972) ha desarrollado una sólida trayectoria como fotógrafa editorial y publicitaria, que combina con la docencia, el comisariado y la realización audiovisual. Ha retratado a personalidades para medios como The Guardian o El País Semanal, y su obra se ha expuesto en Les Rencontres d’Arles.