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Jürg Kollbrunner, doctor en filosofía, es psicoterapeuta y trabaja como psicólogo clínico en la Clínica Universitaria para enfermedades de garganta, nariz y oídos, y de cirugía del cuello y mandíbula en la ciudad de Berna, Suiza. 

Reinhart Koselleck (Gbrlitz, 1923), tras un peregrinaje académico por Bochum y Heidelberg, recaló en la joven y excelentemente dotada Universidad de Bielefeld, donde continuó perfilando, desde la interdisciplinariedad, la variante más fructífera de la historia de los conceptos un enfoque que comenzó a cultivarse multidireccionalmente y con pujanza a finales de los 60 Galardonado con los premios Reuchlin (1974), Historischen Kollegs (1989) y Sigmund Freud de prosa científica (1999), ha participado con especial protagonismo en foros de debate que han dejado su impronta en la cultura germana: "Historia social moderna", "Lenguaje e Historia" y "Poética y hermenéutica", por ejemplo, siendo también cofundador de la influyente revista Geschichte und Gesellschaft.
Entre su prolífica obra destacamos tres hitos: Crítica y crisis. Un estudio sobre la patogénesis del mundo burgués (1959), Futuro pasado. Para una semántica de los tiempos históricos (1979) y Estratos del tiempo. Estudios sobre la Histórica (2000), amén, por supuesto, de la edición, junto a W. Conze y O. Brunner, del portentoso diccionario Conceptos históricos fundamentales. Léxico histórico del lenguaje político-social en Alemania (1972-1997). Faustino Oncina Coves, Profesor de Filosofía en la Universitat de Valéncia, ha editado textos, entre otros, de Fichte, Schiller, Schelling, Gadamer y, en colaboración con J. L. Villacañas, del propio Koselleck (Historia y hermenéutica, Barcelona, 1997), y publicado diversos trabajos sobre Ilustración, su despliegue idealista y su crítica desde la hermenéutica.

Pavel Kouba (Písek, República Checa, 1953). Estudió alemán y ruso en la Facultad de Humanidades de la Universidad Carolina de Praga, donde asistió a los seminarios de filosofía impartidos por Jan Patočka (1973-1977). Entre 1980 y 1989 trabajó como librero en el Instituto de Arquitectura del Ayuntamiento de Praga. En 1990 se convirtió en miembro investigador del Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de Checoslovaquia. Junto con Ivan Chvatík fundó y dirige los Jan Patočka´s Archives. Tras obtener una beca de la Fundación Humboldt, pasó dos años (1992-1994) en la Westfälische Wilhelms-Universität (Münster, Alemania). Entre los años 1994 y 1995 fue director del Departamento de Filosofía del Siglo xx en el Instituto de Filosofía de la Academia de Ciencias de Checoslovaquia. En 1995 entró a formar parte del Departamento de Filosofía de la Universidad Carolina, de Praga, donde se convirtió en profesor asociado en 1996. En 1999 disfrutó de una beca en la Maison des Sciences de l’Homme, en París. Entre 1998 y 2002 fue profesor de filosofía y en 2003 se convirtió en catedrático. Entre 2002 y 2004 fue director del Centro de Investigaciones Fenomenológicas. Es uno de los editores de las Obras Completas de Jan Patočka y miembro del comité editorial de diversas revistas académicas extranjeras (entre otras, Internationales Jahrbuch für Hermeneutik, Tubinga), y es miembro del Collegium Europeum Jenensae. Desde 1989 y hasta la actualidad, ha impartido cursos y conferencias en universidades extranjeras (Tubinga, Münster, Göttingen, Bonn) y ha participado en congresos internacionales (Dubrovnik, Stuttgart, Friburgo, París, Trieste, Varsovia).

Sin información disponible. Para información del autor Stella Kramrisch por favor contacte a Librería y Editorial Herder en Tehuantepec 50 Col. Roma sur México, D.F.

Karl Kraus (Jitschin, Bohemia, 1874 - Viena, 1936) es una de las piezas fundamentales del gigantesco puzzle que constituye la cultura vienesa en el inicio del siglo XX. Su obra resulta inclasificable dentro de los géneros literarios establecidos: escritor de aforismos, agudo crítico literario y periodístico, autor teatral de una obra irrepresentable ("Los últimos días de la humanidad") y excepcional poeta tardío.
Desde "Die Fackel (La antorcha)", diario satírico del que fue editor y prácticamente único autordurante treinta y siete años, Kraus disparó los dardos de su crítica hacia las prácticas corruptas de todos los sectores de la vida pública vienesa. Convertido en juez supremo del imperio habsbúrgico, instituyó el tribunal de la lengua como la única instancia capaz de detener el alegre torbellino apocalíptico que desembocaría en la Primera Guerra Mundial.
Entre sus lectores y los asistentes a sus lecturas encontramos muchos de los nombres más significativos del pasado siglo. Sigmund Freud, Ludwig Wittgenstein, Arnold Schönberg, Walter Benjamin o Elias Canetti, por citar sólo algunos ejemplos, sucumbieron al embrujo de esta pequeña y enjuta figura. Su fe en la palabra como espacio generador de pensamiento y su exigencia de rigor lingüístico en los medios de comunicación de masas son las claves de una obra cuya vigencia permanece intacta.