Cuando los niños japoneses miran la luna llena, ven dibujada en ella una liebre. Sin embargo, pocos conocen fábula budista que cuenta que esa liebre es una reencarnación de Buda y que Sakka, el rey de los dioses, la dibujó allí como eterno homenaje a su sabiduría.
Una fantasía cósmica de altos vuelos, llena de un ácido sentido del humor. Una de las obras más míticas del polaco Stanislaw Lem, absolutamente entretenida y cautivadora.
La cultura japonesa se caracteriza, además de por su exotismo, por su particular forma de concebir la existencia y por la importancia que tienen nuestros sentidos para descubrir la belleza en todo aquello que nos rodea.