Lo que experimentamos durante el embarazo, el parto y los primeros años de vida tiene un efecto determinante sobre nuestro posterior desarrollo físico y psíquico.
Piensa en cuando volaste por primera vez. Cuando ascendiste desde la tierra y viajaste alto y rápido por encima de su arco de giro. Cuando mirabas hacia un nuevo mundo, capturado de manera simple y perfecta a través de una ventana bordeada de hielo.
En una noche despejada y clara, la bóveda celeste parece un tapiz inmóvil. Pero si lo observas con los ojos de la astrofísica, verás que el universo no sólo está en expansión sino que, gracias a la gravedad, forma algo parecido a las cuencas hidrográficas que le dan forma al paisaje.