En un pequeño arroyo vivía un pececito negro que soñaba con conocer el mundo.
Sabía que no sería sencillo, porque el camino está repleto de peligros, como el pelícano, el pez espada y la garza. Sin embargo, fiel a su deseo y dejando atrás el miedo, el pequeño pez comenzó a nadar hacia la aventura, dándoles la razón a aquellos que dicen que cuando la llama de la curiosidad se enciende, nadie puede apagarla. A lo largo de su viaje en dirección al mar el pequeño pez conocerá a otros seres, aprenderá a ser valiente y descubrirá que el mundo es mucho más grande de lo que parece.










