
El trabajo de un padre o de una madre evoluciona y cambia con el tiempo. Las preocupaciones acerca de si los pequeños duermen se convierten en nerviosismo sobre sus rabietas; la ansiedad que genera el temor a que no aprendan a compartir se transforma en miedo sobre si los hijos sacan malas notas o tienen problemas en el colegio. Estas preocupaciones son normales, pero muchos adultos sufren para gestionarlas de forma adecuada. Algunos se sienten agotados, no pueden más y explotan, o se sienten los peores padres del mundo.
La construcción de vínculos sanos y duraderos en la crianza requiere de habilidades que faciliten la relación entre madres, padres e hijos, adaptadas a las necesidades de cada familia. Este libro proporciona un plan probado científicamente para ayudar a que sus hijos crezcan y se conviertan en adultos emocionalmente sanos.
En Una educación imperfecta enc...leer más






